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Publicado por Antonio
Cantero Muñoz en Actas del Congreso Nacional La Advocación
del Nazareno Córdoba 2007 pp. 679-694.
INTRODUCCIÓN
La presente comunicación forma parte de un estudio mucho más
amplio, que estamos realizando sobre manifestaciones de religiosidad
popular y Semana Santa en la ciudad de Trujillo, y que en parte han
visto la luz pública[1].
En razón de lo poco que se ha realizado hasta la fecha sobre
esta temática en Extremadura en general y Trujillo en particular[2],
entiendo que es necesario realizar trabajos de investigación
de carácter histórico, fundamentados en documentación
de gran valor hasta ahora inédita, como son las ordenanzas
de la cofradía de Jesús Nazareno[3], que nos ayudará
a conocer mucho mejor como era tan importante celebración religiosa
en esta ciudad cacereña durante el Antiguo Régimen,
sirviendo nuestra exposición de avance del libro sobre la Semana
Santa en Trujillo, que queremos publicar en el año 2006.
FUNDACIÓN DE LA COFRADÍA DE JESÚS NAZARENO
DE TRUJILLO
El Concilio de Trento fue el gran impulsor de las cofradías
penitenciales y las celebraciones pasionistas, fomentando la creación
de las primeras como baluartes en defensa de la Contrarreforma y muro
de contención frente a las ideas luteranas, siendo tres los
tipos que nacieron en España: Vera Cruz, Soledad de Nuestra
Señora, y Jesús Nazareno, que serán las últimas
en crearse a partir de los últimos lustros del siglo XVI y
primer tercio del XVII[4]
.
La primera cuestión que debemos plantearnos en la del momento
de creación de la de Trujillo, pues las ordenanzas que estamos
analizando nos hacen saber que fueron aprobadas el 14 de octubre de
1678 por el provisor y vicario general don Gregorio Rodríguez[5],
siendo obispo de Plasencia fray Juan Lozano. Este importante testimonio
se refiere a la existencia de otras ordenanzas anteriores fechadas
en el 20 de enero de 1616, nombrando como protector al obispo fray
Enrique Enríquez “por quien parece fueron aprobadas”.
Hemos podido acreditar su existencia con anterioridad, como nos hace
saber varias mandas pías[6],
como la recogida en la postrera voluntad de Elvira Sánchez,
otorgada el 23 de enero de 1562[7]:
“Yten declaro soy hermana de las cofradías de San
Blas y de Jesús Nazareno, la qual quiero que me entierre”.
En iguales términos lo hizo el testamento de Juana Martín
fechado el 14 de noviembre de 1615, que dispuso que su cuerpo fuese
acompañado por los cofrades de Jesús Nazareno[8]:
“Yten mando acompañen mi cuerpo quando le lleuen
a dar eclesiástica sepoltura los frailes del dicho conuento
de señor Sant Francisco y los de la [...] ciudad y se les pague
lo acostumurado de mis bienes, excepto a los de la Merced que no se
les a de dar mas de diez reales conforme el asiento que tiene dicho
con los ermanos de la cofradía de Jesús Nazareno de
que soy hermana. Yten mando me entierre la cofradía de la Cruz
de que soy hermana y me aconpañen las cofradías del
Santsiimo Sacramento y de Jesús Nazareno de que soy hermana”.
Por tanto queda acreditada su existencia antes de la aprobación
de los citados estatutos en 1678, y otro testimonio que ratifica nuestra
afirmación resulta de la concordia entre la del Jesús
Nazareno y los cabildos eclesiásticos de Trujillo de 6 de enero
de 1629, y de la que hablaremos más adelante.
Esta irregularidad jurídica era algo habitual en muchos lugares
de nuestro país, donde las más de las veces las cofradías
nacían sin la autorización del obispo, conforme a unas
normas que aprobaban sus miembros cada año. Esta anormalidad
se fue subsanando poco a poco, pues siguiendo las directrices del
Concilio de Trento, en los distintos sínodos diocesanos se
fueron dictando normas sobre este particular. Así resultó
en las Constituciones Sinodales del obispado de Plasencia de de 1687,
que establecía como requisito para su creación, que
el obispo diera su licencia y aprobara sus ordenanzas[9].
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Primer plano del rostro del Nazareno que procesionó en Trujillo
durante la Edad Moderna
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| SEDE CANÓNICA Y SU RELACIÓN
CON LA COFRADÍA DE LA CARIDAD
En el prólogo de los estatutos que estamos analizando, se indica
que fue fundada en 1616 en Trujillo, y que tenía su sede en
la iglesia de la Caridad, que corría por cuenta de la cofradía
del mismo título y cuya advocación era San Lorenzo[10],
y donde tuvo su sede canónica durante la Edad Moderna[11].
Su ubicación no es cuestión casual, pues durante ese
periodo histórico era habitual que estas asociaciones piadosas
procuraban que su sede estuviera fuera de las parroquias, lo que les
permitía ser más autónomas y estar menos sujetas
al control de las autoridades diocesanas, con quienes era habitual
tener conflictos. Además la propia cofradía de la Caridad
estaba muy interesada en que fuera así, pues de esta forma
conseguía vincular un gran número de trujillanos a la
iglesia de San Lorenzo, que iban a colaborar con su sostenimiento
económico. Aunque su estancia era como huéspedes[12],
el artículo 31º de las ordenanzas nos hace saber que en
la festividad de San Lorenzo que celebraba la cofradía de la
Caridad, debía acudir la de Jesús Nazareno con la cera
y estandarte[13].
Esta relación se reflejó a lo largo del tiempo en varios
acuerdos, entre la que destaca la concordia entre ambas cofradías
fechada el 6 de abril de 1671, dada a conocer por Tena Fernández[14],
donde la cofradía de la Caridad volvía a recibir a la
del Nazareno en calidad de huésped[15]:
“yten que la dicha cofradía de Jesús de Nacaret
por este nuevo contrato no a de adquirir, pedir, pretender derecho
ni posesión alguna en dicho hospital, más de el que
hasta aora a tenido, y el que se le concede y va declarado para los
efectos referidos, respecto de ser como a sido, y es permiso y concesión
graciosa procedida de mera liberalidad y boluntaria facultad de dicha
cofradía y hospital de la Caridad”.
Además tenía por objeto adornar el edificio con un retablo
con la efigie del Nazareno ocupando su lugar principal, flanqueado
por la Verónica y San Juan Evangelista, y sobre su ático
San Lorenzo, y otros dos altares laterales con la Coronación
de Espinas y Cristo de la Columna. Pero sobre todo autorizaba a poner
un sagrario permitiendo dar desde él la comunión a los
pobres que allí recibían asistencia, resolviéndose
de esta forma el problema que tenía la iglesia de San Lorenzo,
pues al ser aneja a la de Santiago, a esta correspondía la
administración de los sacramentos y entierros, y alguna vez
había muerto algún pobre sin haber podido recibirla
por tener que llevar desde la de Santiago las sagradas formas[16].
Para ello obtuvieron autorización del Licenciado Juan Francés
Arias, visitador general del obispado y cura propio de la iglesia
de Santa María la Mayor, con el consentimiento del Licenciado
Juan Pérez Espinal, cura de la parroquia de Santiago.
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Vista de la Iglesia de San Lorenzo, donde la cofradía del Nazareno
tuvo su sede canónica después de trasladarse del convento de la Merced
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| FUNCIONES RELIGIOSAS EN HONOR DE JESÚS
NAZARENO
Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
A partir de ahora nos vamos a centrar en los actos de culto que organizaba
la cofradía del Nazareno, aunque por obvias razones de espacio
hemos de limitar nuestra exposición. En primer lugar hemos
de tener muy presente que por su carácter cofradía penitencial,
cumplía su función en la procesión de la noche
del Miércoles Santo, que era el más relevante, aunque
no el único ni el principal. Pues conforme al artículo
1º la fiesta más importante tenía lugar el 14 de
septiembre, festividad de la Exaltación de la Cruz, como suele
ser habitual en las de esta advocación, y con carácter
previo el día anterior se cantaban vísperas con responso,
y el siguiente “missa con diáconos y sermón,
y por la tarde completas, estando a ello descubierto su diuina Magd
Sacramentado, y teniendo en la yglesia de el hospital de la Santa
Caridad, en quien se ha celebrado y ha de celebrar continuamente la
dicha fiesta, el estandarte en el lugar que se acostumbra, y todas
las hachas encendidas”.
La importancia de ese día no se limitaba a las celebraciones
religiosas, y era tal que en su víspera o el mismo 14 de septiembre
se procedía a la elección de nuevo alcalde y oficiales,
en la forma descrita por el artículo 2º, y su nombramiento
se hacía público en la misa mayor, “dando
la paz como se acostumbra a todos los que se hallaren presentes, y
a los que no lo estuvieran, se les acuda a dar a sus cassas”.
Salvo impedimento legítimo, se exigía que en estas celebraciones
estuvieran presentes el alcalde y todos los oficiales, imponiendo
penas a quien lo incumpliere.
La Cuaresma y la procesión del Miércoles Santo
Como es lógico pensar, el programa de cultos giraba en torno
a la procesión del Miércoles Santo, pero durante toda
la Cuaresma tenían lugar una serie de actos religiosos que
le servían de preparación, y que tenían como
referencia la plática de sermones. Hemos de destacar su importancia
durante el Antiguo Régimen, al ser uno de los métodos
más directos y eficaces a la hora de fomentar determinadas
advocaciones, pues era habitual la asistencia masiva de los fieles
a las celebraciones más importantes en las que tenían
lugar, e influían mucho al ser escasas las publicaciones impresas
solo accesibles a una escasa élite intelectual, al ser la mayoría
de la población analfabeta, aceptaba como cierto y sin ninguna
crítica los dicho por los predicadores.
El artículo 10º se refería a las “missas,
sermones y miserere que se an de decir, predicar y cantar en las quaresmas”,
encargándose de su organización el mayordomo del arca,
que era el responsable de los recursos económicos de la cofradía.
Y muchas veces corrían por cuenta de los cofrades y devotos
que cada año lo solicitaban, dejando constancia de ello en
el libro de cuentas de por menor[17].
Según el artículo 11º, este tipo de actos comenzaban
en la tarde del Miércoles de Ceniza, cuando se predicaba un
sermón “para q nos apartemos de los vicios de la
carne” con especial referencia al arrepentimiento de María
Magdalena, que sería su tema central[18].
El artículo 12º disponía que en la tarde del segundo
miércoles de Cuaresma, el predicador centraría su plática
en las siguientes partes: la entrada triunfal el Domingo de Ramos
de Jesucristo aclamado como rey en Jesusalen; también cuando
estaba en Betania comiendo en casa de Simón el leproso, y ungió
a María Magdalena, y como Judas Iscariote se trasladó
a casa de Caifás para urdir su entrega por treinta monedas.
Según el 13º el tercer miércoles de Cuaresma por
la tarde se predicaría otro, referido a cuando Jesús
encomendó a Pedro que fuera a reconocer el lugar donde habían
de celebrar la última cena, siendo su punto central el haber
pedido Jesucristo a su Madre licencia para sufrir la pasión,
el lavatorio de pies y la institución de la Eucaristía.
El cuarto miércoles de Cuaresma, según el artículo
14º, la plática tomaría como punto de referencia
cuando Jesús se dirigió al Huerto de los Olivos tras
la Última Cena a orar, y Judas Iscariote fue a Jesusalén
a avisar a los Pontífices para proceder a su detención.
El artículo 15º se centra en el cuarto Domingo de Cuaresma,
con una misa rezada celebrada por el capellán de la cofradía
en el altar mayor de la iglesia de San Lorenzo, adornado con seis
velas y cuatro hachas y el estandarte, finalizando con un responso
por los bienhechores y cofrades vivos y difuntos de la cofradía,
debiendo asistir todos los oficiales y el alcalde, que llevaría
la cruz del bordón.
Conforme al 16º el quinto miércoles de Cuaresma el sermón
tomaría como punto de referencia el momento en que Jesucristo,
después de haber orado y dejado a sus discípulos durmiendo,
fue entregado por Judas tras besarle, el que San Pedro le cortase
una oreja a Malco, que sanado por Jesús, tras lo cual fue llevado
preso a Jerusalén, queriendo hacer llegar el mensaje del amor
y mansedumbre con que se entregó a sus verdugos.
El quinto viernes de Cuaresma se oficiaba en el altar mayor por el
capellán de la cofradía, una misa rezada por “los
siete dolores q María Sanctissª Sª nra”,
y al final tendría lugar un responso por los hermanos y bienhechores
vivos y difuntos. Estarían presentes el alcalde y oficiales
con la cruz y estandarte. Para darle mayor solemnidad participarían
diáconos, que proporcionaría el capellán, y tres
sacerdotes en el coro llamados por el mayordomo del arca. El capellán
recibiría tres reales y los demás uno. Y lo anterior
en el caso de que el cura responsable de la parroquia de Santiago
otorgara su licencia, de la que era aneja la de San Lorenzo, pues
en caso contrario la diría él mismo.
En la tarde del sexto miércoles de Cuaresma la plática
versaría sobre la entrada de Jesús preso en Jerusalén
y traslado a casa de Anas y Caifás, y el proceso judicial que
comenzó a llevarse en su contra, así como las negaciones
de San Pedro.
Una vez llegada Semana Santa, el Domingo de Ramos por la mañana
se reunían todos los cofrades en la iglesia de San Lorenzo
para ir preparando la procesión[19].
Una vez allí el escribano leería las ordenanzas, “para
q las tengan entendidas y se feruorice su deuoción”,
pudiendo plantear los hermanos el hacer cualquier cosa para “el
culto diuino, conseruación y agumento desta cofrª”,
y votarían sobre las propuestas, excepto los hermanos porteadores
del paso[20].
Verificado se marcharían todos, excepto cuatro designados por
la junta de gobierno, que se retirarían con ellos “a
la sacristía, a otro lugar secreto sin salir de dicho ospital”,
resolviendo lo procedente por mayoría y anotándolo en
el libro de ordenanzas viejas.
Pero las celebraciones más importantes tenían lugar
en los días de Semana Santa. Y en la tarde del Lunes Santo
se predicaba otro sermón que se refería en la noche
en Jesús estuvo preso y fue trasladado desde casa de Caifas
a la de Pilatos, y el proceso jurídico que de forma irregular
se siguió en su contra[21].
El artículo 20º nos hace saber de la importante celebración
que tenía lugar el Martes Santo por la mañana, y que
fue dotada en 1673 con 17.000 maravedís de renta de un juro
por Matías Fernández de la Serna, familiar del Santo
Oficio, y su esposa Lorenza Jiménez de Ontiveros[22].
Eran fervorosos devotos de la imagen de la Coronación de Espinas
que fue costeada por ellos y recibía culto en un altar colateral
de la iglesia de San Lorenzo, y desfilaba junto con la de Jesús
Nazareno desde el año 1670[23].
Se aplicaría “por la paz y concordia entre los Príncipes
cristianos, y en esta ciud, exaltación de nra Sta fe católica,
destrucción de las herexias y en beneficio de las almas de
los susodichos, la de sus difunçtos y las de los hermanos de
esta dicha cofrª”. Se comenzaba cantando el salmo
cincuenta del profeta David con oración, y era seguido de misa
de pasión, que se oficiaría en el citado altar.
Para mayor solemnidad intervendría la música y habría
en el coro de cuatro sacerdotes con sobrepellices y la música,
debiendo el mayordomo del arca debía encargarse que se predicara
el sermón del que hablaremos a continuación, y cuidar
de adornar ese altar y el mayor, con treinta velas de cera blanca
y dos hachas sin arandelas a cada lado, debiendo estar encendidas
durante el miserere y hasta que acabara la misa.
El sermón comenzó a predicarse en 1670, “que
fue en el que hiço, consagró y colocó en el altar
collateral al principal de la yglesia del hosptial de la Sançta
Charidad la deuota ymajen de nora Redemptor Jesucristo, que representa
el misterio de la Coronación de Espinas”, y sobre
ese momento de la Pasión versaría, “en consideración
de q el fin principal de la dotación que para este día
se hiço fue el de perpetuar la celebridad de dicha collocación
y misterios”. Además la cofradía estaba obligada
a decir dos misas rezadas por los otorgantes, el día de San
Lorenzo y el de San Matías. Por último se establecía
una cláusula penal en caso de incumplir la de Nazareno lo dicho,
debiendo abonar 500 reales a la Caridad.
Hemos visto que el Miércoles Santo no era la fiesta principal,
aunque si era el acto de culto más relevante de la cofradía,
pues tenía lugar su procesión. La razón de que
tuviera lugar el ese día, era evitar que coincidiera con la
que la Vera Cruz que la hacía el Jueves Santo, y en caso de
lluvia tendría lugar en uno de los viernes que va entre Pascua
de Resurrección y de Espíritu Santo:
“En consideración de q deuiendo como deuia hacerse
la procession en q los fieles hermanos de esta Sta Cofrª, y devotos
de JHS Nazareno, que tienen obligación, y deuocion a acudir
a seguirle con sus cruces sobre sus hombros, después q la de
la Sta Vera Cruz hiciese la q hace de sangre, en que con la disciplina
van derramando la suya, y que a fin de no imposibilitarles el q pudiesen
acudir a entre ambas, se a hecho, y sea de hacer continuamente el
miércoles Sto de cada un año, no impidiéndolo
el tiempo, i impidiéndolo, en uno de los viernes de entre pasqua
y pasqua”.
Sin embargo con carácter previo tenían lugar una serie
de actos preparatorios, que comenzaban con una misa cantada con diáconos,
que sería oficiada por el cura de la parroquia de Santiago
sí quisiera, entregándole 12 reales. En caso de negarse
lo sería por el capellán de la cofradía, que
no recibiría nada, salvo que algún devoto quisiera dotarla
por su cuenta, siendo entonces cantada y abonando al capellán
cuatro reales.
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Paño de la Magdalena con el rostro del Nazareno |
| El artículo 22º nos hace saber que el
Miércoles Santo a partir de las dos de la tarde, se predicaría
en el propio hospital de la Caridad el sermón de la cruz a
cuestas, siendo elegido el predicador que decidiera el mayordomo del
arca. La cofradía asistiría en pleno con hacheros y
estandarte, y el alcalde llevaría el bordón, y a su
fin comenzaría un miserere cantado con música, diciendo
la oración el cura de Santiago, habiéndose hecho cargo
de su dotación económica el cofrade Luís de Hita[24].
Al ser obligatoria la asistencia a la procesión, en la noche
de ese día el alcalde junto con el escribano controlaban los
cofrades que iban a participar[25],
debiendo estar “en el guerto vajo de la iglesia de dicho
ospittal en su bufete con un procesionario, y hacer ttocar la canpana
por ttres vezes para ir borrando los hermanos que fueren acudiendo
con sus cruzes”. El artículo 9º señala
que en caso de algún hermano de cruz, luz o paso no pudiera
asistir por accidente, enfermedad o cualquier causa, enviaría
en su lugar a otro en su lugar. Momentos antes de comenzar, el mismo
predicador que platicó a las dos de la tarde, exhortaría
sobre como debían ir los penitentes con la devoción
debida.
Al ser el acto central de la cofradía, determinó la
existencia de dos tipos de hermanos en función del ritual que
allí desempeñaban, y que como describe el artículo
9º todos llevaban hábito morado salvo los sacerdotes,
pero con distintos accesorios. Así los de disciplina irían
cubiertos con la cruz al hombro, los pies descalzos y una soga al
cuello; los de luz descubiertos con sus velas.
El artículo 23º nos hace saber con detalle el trayecto
que seguía la procesión, y responde a una idea que se
consagró durante el Barroco, que era la tendencia de conferir
carácter sagrado a los espacios urbanos, y ese día las
calles de Trujillo eran las que transitó Jesús camino
del Calvario[26]:
“a de andar la procesión las estaciones siguetes
desde dicho hospital a san Franco, y desde San Franco a San Miguel,
y desde San Miguel a desde San Martín, y desde San Martín
a Santtiago, y desde Santtiago a Santa María la mayor, y desde
Santta María la mayor a la Vera Cruz, y desde la Uera Cruz
a la Encarnazión, y desde la Encarnación a dicho ospittal”
También detalla el orden de insignias e imágenes que
participaban en el cortejo, que era presidida por el hermano mayor
llevando una cruz de plata, y refleja de forma elocuente como la vitalidad
y pujanza de los desfiles procesionales de la ciudad de Trujillo,
y además de la Coronación de Espinas eran las siguientes:
“Primeramentte a de salir el diputtado más anttiguo
delantte lleuando el estandartte de la cofradía y tras de él,
se le an de echar los hermanos que le ttocaren conforme la copia que
uviere con sus cruzes, luego le a de seguir la prozon del guerto en
la misma conformidad, luego el Santto Christo amarrado, luego el Santto
Christo con la Cruz a cuestas, luego la Magdalena, luego San Juan
Evanjelista y en medio del Cauildo nuestra Ssª”.
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Imagen actual de Jesús Nazareno |
| Además estaban presentes los cabildos de beneficiados
y capellanes, conforme a la concordia de 6 de enero de 1629, que regulaba
su presencia en la procesión del Miércoles Santo. Participarían
por primera vez en el desfile en ese año[27], y tendrían
la posibilidad de llevar la imagen la Virgen, en cuyo caso ellos designarían
los sacerdotes que actuaran de porteadores. La cofradía daría
a cada beneficiado real y medio, y a los capellanes un real, salvo
que estuvieran ausentes, enfermos o imposibilitados para asistir toda
la procesión, no recibiendo entonces cosa alguna.
El artículo 23º también nos hace saber la presencia
de los miembros de la Corporación Municipal en el desfile al
señalar que “acauada la plattica se an de dar luzes encendidas
al cauildo de esta ciudad y a la Justtª Real de ella”.
Y hemos de tener presente que su ubicación en desfiles procesionales
estaba regulado en un acuerdo del Ayuntamiento de 15 de marzo de 1676[28].
Esta comitiva se convertía en un verdadero escaparate de la
sociedad trujillana de la época, y servía para hacer
demostración pública del poder económico y social
de las clases privilegiadas. La Corporación Municipal era la
máxima representación de la ciudad, y al estar presentes
sus miembros acompañados de todo el aparato burocrático,
vestidos con lujosas ropas y con los atributos que le identificaban,
les reportaba prestigio y respeto. Además, servía de
perfecto instrumento propagandístico, pues su visualización
transmitía un mensaje que intentaba persuadir de la bondad
de la sociedad estamental, así como la legitimidad de que las
mismas familias ocupaban siempre los cargos concejiles, sirviendo
la religión como fuerza que integraba y aglutinaba a todos
los vecinos.
Las ordenanzas dedican varios artículos a los hermanos de paso,
señalando el artículo 8º que en la junta general
que tenía lugar el Domingo de Ramos no tenían derecho
a voto, y serían llamados por el muñidor para que estuvieran
en la iglesia de San Lorenzo para proceder al reparto de los pasos
que debían llevar, procurando igualarlos por su altura, y encargándoles
específicamente funciones subalternas:
“no consientan que ninguna muxer con cruz o sin ella entre
por ellas, y para que anden en la processión cuidando de las
velas que se dan para q alumbren en ella, y las recoxan quando buelua
dicha procession a dicha yglesia con el mayordomo de cera, que ha
de recoxer como va dicho las hachas que se diesen de limosna: y otras
o más para que pidan por las calles limosna”.
El artículo 7º nos hace saber que la cofradía procuraba
que las imágenes que participaban en el desfile fueran con
toda decencia y lucimiento, por lo que el Domingo de Lázaro
se reunía el alcalde con los oficiales en la iglesia de San
Lorenzo o en su sacristía, designando a sus porteadores, así
como los capataces y quienes debían llevar las insignias.
Las efigies de Jesús Nazareno y la Coronación de Espinas
serían llevadas por un conjunto de 16 personas que se irían
relevando a lo largo del recorrido en dos grupos de 8, descansando
uno mientras alumbraba con sus hachas. Una vez que llegaran al convento
de San Miguel tendría lugar el primer cambio hasta la iglesia
de la Sangre de Cristo, donde habría otro hasta alcanzar la
Puerta del Paso, y aquí tendría lugar el último
hasta San Lorenzo.
Con la salvedad de la imagen de la Virgen, que siempre era llevada
por cuatro eclesiásticos que designaba el abad del cabildo
de beneficiados, que ejercía de capataz, cabía la posibilidad
de que algunos cofrades que no fueran de paso, por su devoción,
actuaran de porteadores. Era preciso que fueran autorizados por la
junta de gobierno y que entregaran sus cruces a los hermanos de paso,
para que salieran de disciplinantes.
El artículo 7º también nos hace saber que el diputado
que llevase el estandarte debía invitar a seis personas para
que alumbraran con hachas, y el que rigiera algún paso donde
no hubiera hermanos de luz también tenía que hacerlo
con otras cuatro personas. Una de las notas que caracterizaba las
manifestaciones de religiosidad popular durante la Moderna, era que
servían para reconocer de forma pública los privilegio
del estamento nobiliario y eclesiástico, situación que
refleja el artículo 9º al disponer que cuando se reciban
caballeros hijosdalgos regirían los pasos.
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Edificio de la parroquia de Santiago, estrechamente vinculada con
la cofradía de Jesús Nazareno de Trujillo
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| Lo dicho hasta ahora es un testimonio harto elocuente
de que los desfiles procesionales eran algo más que una sencilla
y austera estación de penitencia, impregnándose de los
característicos elementos barrocos de la época[29].
Ya hemos acreditado la existencia en la Semana Santa de Trujillo de
representaciones teatrales en las que participaban figuras bíblicas[30],
en concreto José de Arimatea y Nicodemo en la ceremonia del
Descendimiento que tenía lugar poco antes de la procesión
que organizaba la cofradía de la Soledad de Nuestra Señora
en la noche del Viernes Santo[31]. Este tipo de actos servían de
complemento a los Santos Oficios, por su carácter narrativo
y didáctico, al ser una vía muy útil para la
enseñanza de los misterios de la fe, a una población
muy inculta. A veces, solo participaban actores o estos con imágenes,
aunque a veces lo eran en exclusiva con imágenes, como ocurría
durante la procesión del Nazareno, en que se representaban
las tres veces que Jesús se cayó camino del Calvario,
y su encuentro con la Verónica. Como era habitual en muchas
localidades, la llegada de la procesión y el comienzo de este
tipo de actos era anunciado por una trompeta que la encabezaba:
“y en dicha procession a de ir junto a la de Jesús
Nazareno con la Cruz a cuestas persona con su túnica, y la
trompeta, y al llegar a las puertas de la yglessia del conu de Sor
Sn Francisco, donde están sus relixiosos aguardando para reciuir
dicha procession, la ha de tocar, y al tocarla han de arrodillarse
todos y S Magd, y al boluerla a tocar se han de leuantar, e ir caminando;
y al entrar en la plaza pública desta dicha ciud, la dicha
Sta muxer Uerónica el que rije su paso con los q la alumbran
se han de apartar de dicha procession, y han de entrar con ella en
el portal de la cassa de la cadena, y al ver q dicha yamjen con la
cruz acuestas, auiendo llegado frente de las cassas q fueron de Dn
Alonso de Herrera, hermano q fue esta dicha cofrª, hace como
a de hacer la segunda humillación en la forma que hiço
la primera, saldrá de dicho portal y haciendo tres humillaciones,
llegará el lienço a su sacartisismo rostro, y se descubrirá
su soberana efixie, y boluiendo a hacer otras tres se boluera al puertos
de adonde se apartó, y luego que se lebante la dicha ymaxen
boluera su sacratisismo rostro a los que le siguen, repressentando
el auerlo hecho como lo hicço a las piadossas muxeres hixas
de Jerusalén quando caminaba con ella al monte Calvario […]
y la tercera y última humillación se ha de hacer a tiempo
y quando la dicha ymaxen de Jesús Naçareno vaya llegando
a las de la iglesia del conuento de nuestra Sª de la Encarnación,
donde assimismo están a reciuirla sus relixiosos”.
Otros actos de culto.
Además de los descritos, conforme al artículo 33º
la cofradía tenía la obligación de decir las
una serie de misas rezadas[32],
por las que se abonaría 2 reales por cada una: en la Pascua
de Navidad, Circunsición del Señor, Viernes de Dolores;
Invención de la Santa Cruz, Corpus Christi, Transfiguración
del Señor, Viernes de Dolores.
CONCLUSIONES
El trabajo de investigación que hemos realizado, significa
una puesta en valor de la rica historia de la Semana Santa de Trujillo.
Su puesta en valor puede servir de elemento dinamizador y que potencia
las señas de identidad de Trujillo, debiéndose conservar
su cultura y tradiciones como valores identificativos y diferenciadores,
pues como señalaba el historiador don Antonio Domínguez
Ortiz, ningún grupo humano mantiene su propia identidad sí
desprecia su pasado al olvidar sus tradiciones. Esta cuestión
cobra hoy más importancia pues muchas veces el proceso de “globalización”
en que se halla inmersa la sociedad, nos lleva a cierta uniformidad
en cuanto a las formas y comportamientos colectivos en las fiestas
religiosas, adoptándose un modelo estético que es ajeno
a nuestras tradiciones.
Por todo lo dicho pienso que la cofradía de Jesús Nazareno
de Trujillo debe plantearse el recuperar aquellos elementos más
singulares que le son propios en cuanto a manifestaciones de religiosidad
popular se refiere, como sería la ceremonia que hemos descrito
sobre el encuentro de la imagen titular con la Verónica.
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Estandarte de la cofradía de Jesús Nazareno en la procesión del Domingo
de Ramos |
| [1]
CANTERO MUÑOZ, A.: Estatutos de la Asociación Trujillana
de la Virgen de la Victoria (1920) y del patronato de su ermita (1924).
En Actas de XXXII Coloquios Históricos de Extremadura, Badajoz
2004, pp. 127-135. “Conflicto entre las ideas racionalistas
de la Ilustración y las manifestaciones de religiosidad popular.
La suspensión de las cofradías de Trujillo a finales
del siglo XVIII”, en Actas XXXIII Coloquios Históricos
de Extremadura, Badajoz 2005 pp. 97-113. También he participado
en el I Congreso Nacional de advocaciones del Cristo de la Salud,
que tuvo lugar en Aguilar de la Frontera (Córdoba), en noviembre
de 2004, con un trabajo titulado “La devoción al Cristo
de la Salud en tierras cacereñas. Los casos de Trujillo, Aldea
del Obispo y Garciaz”, y cuyas actas están pendientes
de ser publicadas. Por último en los XXXIV Coloquios Históricos
de Extremadura, celebrados en Trujillo en septiembre del 2005, hemos
presentado una comunicación titulada “La Semana Santa
de Trujillo en época de Cervantes, a través de las ordenanzas
de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, Angustias
y Dulce Nombre de Jesús”, y que también estan
pendientes de ser publicadas. En la web www.juanvalera.org se pueden
consultar la mayor parte de los trabajos que he publicado sobre religiosidad
popular y Semana Santa en esta localidad cacereña, además
de las cordobesas de Doña Mencía y Baena.
[2]RAMOS RUBIO, JA: Historia de
la Semana Santa en Trujillo. Cáceres 1993. Este trabajo vuelve
a ser publicado en las Actas XXVII Coloquios Históricos de
Extremadura,, Cáceres 1996, con el título "Aportaciones
histórico-artísticas de la Semana Santa en Trujillo".
Además Juan Tena Fernández a lo largo de su magnífico
libro "Trujillo Histórico Monumental", publicado
en Salamanca en 1988, aporta datos muy importantes sobre esta importante
celebración religiosa, y poco más ha visto la luz pública
sobre este tema.
[3](A)rchivo (H)histórico
(N)acional. Consejos Libro 5000. Ordenanzas de la cofradía
de Jesús Nazareno. Todas las transcripciones que hagamos, salvo
mención expresa, se refieren a este importante testimonio documental.
[4]SÁNCHEZ HERRERO, J;
LÓPEZ BAHAMONDE, MR; MIURA ANDRADES, JM; MONTES CAMACHO, I:
Los cuatro tipos diferentes de cofradías de Semana Santa, desde
su fundación hasta la crisis de finales del siglo XVIII en
la Andalucía bética y Castilla. En Actas del Primer
Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa, Zamora 1987,
pp 259-303.
[5]También era arcediano
de Bejar y canónigo de la catedral de Plasencia.
[6]Y hemos de tener muy presente
la relevancia de las mandas pías como las expuestas, pues no
podemos olvidar que las otorgadas durante la Edad Moderna, eran algo
más que un acto jurídico que se limitaba a distribuir
bienes entre los legítimos herederos del causante. Pues además
de reflejar la vinculación que existía entre determinadas
familias con las capillas o iglesias sujetas a su patronato, sus cláusulas
decisorias referentes a misas y advocaciones concretas a las que se
ofrecen o altares donde estas se celebran, nos permiten deducir conclusiones
generales sobre conductas religiosas, sentimientos y devociones personales,
reflejándose la geografía religiosa de la localidad
y pautas de comportamiento que eran extensibles a la sociedad de ese
lugar, lo que nos permite afirmar la vitalidad de la cofradía
del Nazareno por la gran devoción que suscitaba entre los trujillanos.
[7](A)rchivo (D)iputación
(C)áceres. Otros documentos, Trujillo, Títulos de propiedad,
signatura 3914, legajo 24.
[8]ADC. Otros documentos, Trujillo,
Títulos de propiedad, signatura 3914, Legajo 53.
[9]Sínodo Diocesana del
Obispado de Plasencia celebrada por el Ilustrimimo y Reverendíssimo
Señor Don Fr. Joseph Ximenez Samanigo, Obispo de Plasencia,
del Consejo de Sv Magestad, el Rey Nvestro Señor, y sv theologo
en la Real Junta de la Inmaculada Concepción de la Madre de
Dios &c. En la Civdad de Plasencia, los días XI, XII, XIII,
XIV y XV del mes de mayo de MDCLXXXVII. En Madrid en la Oficina de
Melchor Álvarez Año MDCLXXXXII. Título XIV. De
confraternitatibus. Constitución 1. "Que no se hagan Cofradías
nuevas, ni leyes para las antiguas sin licencia del Prelado, y se
anulan las hechas sin ella".
[10]“Sea notorio como
auiendonos hallado juntos en la iglesia del hospital de la Sancta
Caridad, en la qual entierra por pobres que mueren en él, nos
oan García Holguin, Agustín Casas Rebollo, Auaro Pizarro
de Padilla, Luis de la Rocha, Joan de Trexo Altamirano, Joan Cassas
Rebollo, alcalde, diputados, mayordomos de arca y de zera y escriuano
de la cofradía, que para honra y gloria de tan soberano amante,
y pía dossissmo Señor, y de aquel sacratísimo
madero, arbol de vida, su sanctissima Cruz, en quien por darnosla,
perdió la suya crucificado en el, y para provecho de las almas,
fundaron en esta muy noble y leal Ciud de Truxillo, gran número
de fieles devotos, hixos, y vezos della, titulándola de Iesus
Naçareno, en veinte de henero del año que se contaron
de su glorioso nacimiento, mil seiscientos y diez y seis, a fin principalmente,
como se dexa conocer, entre otras cosas contenidas en las hordencas,
que para su conseruacion y aumento hicieron en dicho año, nombrando
por su protector al Yllmo Señor Dn fr Enrique Enríquez,
dignísimo obispo que fue de este obispado de Plasencia, por
quien parece fueron aprobadas, y por otras que después se han
fho”.
[11]Las dificultades que soportaron
las cofradías trujillanas durante el primer tercio del siglo
XIX (desamortización de Godoy, guerra de la Independencia y
demás procesos desamortizadores), dieron lugar a que a partir
de la década de los años 40 del siglo XIX se refundaran
de forma conjunta la de Jesús Nazareno y la Soledad, dada la
debilidad del movimiento cofrade en esas fechas: “El trascurso
de los tiempos y los desastres de la guerra, nos han pribado de los
documentos auténticos de tan inagotable tesoro, sin reservarnos
de estos y de las instituciones y reglamentos de tan saludable cofradía,
otra noticia más, que lo que la tradición y la práctica
nos suministra: verificada la esclaustración de los religiosos
quedó tan piadosa institución reducida casi a nulidad,
por lo que sus pocos cofrades se incorporaron a los de Nuestro Padre
Jesús Nazareno, a fin de conservar su memoria y ayudarse mutuamente
a practicar sus respectivas solemnidades con el mejor decoro y dignidad”.
Archivo Parroquial San Martín de Trujillo. Libro donde se anotan
los hermanos de luz de la cofradía de Nuestra Señora
de la Soledad, establecida en la Yglesia de San Francisco, Parroquia
de San Andrés de la ciudad de Trujillo. Año de 1847.
[12] Archivo Histórico
Municipal Trujillo. Protocolos Notariales. Francisco Marquez, Legajo
189: “dixeron que por quanto muchos años a que la dicha
cofradía de la Santa Caridad guesped en su casa yglesia y hospital
a la de Jesús de Nacaret, y desde entonces a estado y esta
sita y se sirue en él”.
[13]“Item hordenamos
que nuestro maymo tenga obligazon de hacer se acuda, el día
de Sr San Lorenço que es a diez de agosto a las vísperas
y missa que se dicen en dicho ospital por la cofradía de la
ssanta Caridad, con toda la cera y estandarte, conforme a la concordia
que ambas cofradías tienen, asismismo se haga y guarden las
condiciones que en segunda concordia hcieron dichas cofradías
por escriptura otorgada por ante Franco Marqz escriuano de el número
desta ciudad en 6 días del mes de abril año de 1671”.
[14]TENA FERNÁNDEZ,
J.: Trujillo Histórico y Monumental. Salamanca 1988, p. 133.
[15]Archivo Histórico
Municipal Trujillo. Protocolos Notariales. Francisco Márquez,
Legajo 189: “dixeron que por quanto muchos años a que
la dicha cofradía de la Santa Caridad guesped en su casa yglesia
y hospital a la de Jesús de Nacaret, y desde entonces a estado
y esta sita y se sirue en él”.
[16]AHMT. PNT. Juan Durán
Legajo 171: “estando la yglesia del hospital en que la Santa
Caridad recoje y cura a los pobres, así forasteros como naturales
de sus enfermedades, y da sepoltura en ella a los que mueren en él,
sin auer podido ganar licencia para tener en dicha Yglesia sacramentos
que les ministrar, mediante lo qual y la gran distancia q della aya
a la de Señor Santiago a quien es aneja, an muerto algunos
sin auer reciuido el de su santísisimo cuerpo por viático”.
[17]“en el libro de quentas
de por menor se continue en poner y escriua y ponga por memoria el
nombre de la persona que tomare a su cargo el hacerlo assi, y lo hiciera
uno de los días que irán declarados desde el Miércoles
de Zenica de el año q viene de mill y seiscientos y setenta
y cinco, hasta el Miércoles Sancto de el, con declaración
de velas, o cantidad e marauedis que diere de limosna”.
[18]“la conversión
que de su escandalosa vida hiço María Magdalena, perdón
que nro Redemptor le concedió de sus graues culpas, al ver
que hecho su coracon mar de dolor, sus oxos ríos de puras y
cristalinas aguas, que corrían de ellos en lágrimas
y sudoroso pelo preciosa toalla”
[19]“el Domingo de Ramos
de cada un año, desde las doce del día se toque la campana
de dicha iglesia, y q a la una como siempre se a hecho, acudan a ella
el Alcde y demás oficiales de dicha cofrª sin faltar ninguno
de ellos, pena de dos libras de cera; y los demás hermanos
de cruz, luz y de paso, sin q de los de dicho paso falte tampoco alguno,
y si faltare no auiendo caussa lexª le excluimos de q le sea,
y no pueda tener pretensión a entrar por moderación
por tal hermano de cruz”.
[20]“q no han de tener
boto si siruen de tales, como munca le han tenido, ni deuen tenerle
hasta serlo como los demás”.
[21]CALDERÓN PERAGÓN,
JR: “Proceso a un inocente: ¿Fue legal el juicio a Jesús?”
Torredonjimeno (Jaén) 1999. En este libro se describe con rigor
jurídico el proceso penal lleno de irregularidades que se siguió
contra Jesucristo.
[22]AMT. PNT. Juan Durán
Legajo 171.
[23] “la de la Coronación
de Espinas, la qual se hiço a su costa, y con las limosnas
dadas para ello el de mill setos y setenta y fue consgrada en la iglesia
de el relixiossisimo conuento de monxas de quien es titular Patrón
el Principe de los Apóstoles señor Sn Pedro, por dicho
Sor Lizdo Joan Frances Arias, uicario de esta dicha ciud y su partido,
y uisitador jenl de este obispado el Lunes Sto de dicho año,
en el cuya noche con muy solemne y deuota process ion la dicha cofrª,
en hombros de sacerdotes la lleuo a la de dicho ospital, y colocó
en el altar en q a la presente esta, y el día siguiente se
le hico, fiesta con misa cantada de su passion y miserere con todo
culto y lucimiento”.
[24]“en consideración
a las muchas y buenas obras q Luís de Hita nuestro hermano
a hecho y hace a esta dicha cofrª, y zelo deuoto con q a seruido
a Jesús Nazareno en los oficios q ha tenido, y en todo lo demás
q se le a encargado, y le a sido posible, y particularmente dando
la cera q arde dicho Miércoles Sançto por la tarde al
Sermón, y miserere q se predica y canta en ella, dexándole
de limosna y dando la que se da al predicador y música al mayordomo
para q la pague, y que por las dichas racones esta dicha cofrª
siendo a su cargo el hacerlo referido en dicho día y a su costa,
le cedió sus derechos al susodicho paa que lo hiciesse”.
[25]El artículo 24ª
señala que finalizada la Semana Santa el segundo domingo de
Pascua de Resurrección, el alcalde y oficiales se reunían
en el hospital de la Caridad, para examinar los cofrades que faltaron
a la procesión e imponerle una pena de cuatro libras de cera
a quienes no tuvieran causa legítima.
[26]SEBASTIÁN, S.: Contrarreforma
y Barroco. Madrid 1981, p.331. Este autor señala que ante la
imposibilidad de ir a Tierra Santa, en la Edad Media se crean los
primeros Calvarios con las estaciones del Vía Crucis, y se
impone la idea de un peregrinaje de sustitución. El citado
trayecto es el mismo que hacía el Viernes Santo por la noche
la cofradía de la Soledad, y es un ejemplo harto elocuente
de urbanismo impregnado de carácter religioso, pues al pasar
por siete iglesias, consideraba que en la tarde del Viernes Santo,
Trujillo era el corazón de la Virgen traspasado por siete espadas:
“Salir de Nuestra Señora de la Encarnación y por
la calcada arriba y alhóndiga de la ciudad yr a San Francisco,
atrauesar la calle Nueua yr a San Miguel, subir la Sillería
arriba yr a San Martín, subir el Peso arriba yr a Sanctiago,
y de allí a la yglesia mayor de Sancta María, y baxar
a la yglesia de la Uera Cruz por la calcada; y de allí baxar
al hospital de la Charidad y entrar en la Encarnon”
[27]“los dichos cabildos
y clerecía an de acudir al ospittal de la Santta Caridad desta
ciudad, quando se ttoque la campana que es la p y lugar de donde la
dicha procesión a de salir y lo an de acompañar hasta
boluer al dicho hospital, por quanto en él esta sittuada la
dicha cofradía”.
[28]AMT. Legajo 34: “Certifico
que en las Procesiones, fiestas y actos públicos en que concurre
el Ayuntamiento desta Villa de Truj y en la formaz de las honrras
que se han hecho por el Rey nro Sr que esta en gloria han concurrido
y concurren los escriuanos mayores del Ayuntamº teniendo lugar
inmediato después de los Caualleros Rexidores y Procurador
General sin diferencia ni ynterpolación, y después de
los dichos snos mayores del ayuntamiento asisten y concurren los Abogados
del Numº, ecepto en la processon del Corpus y en la función
de las onrras que en estas dos no tienen lugar los abogados y a los
snos del Ayuntamº se les ha dado [...] ygualmente con los Caualleros
Regres por la muerte de S Mgd para que conste de pedimto de los Snos
mayores del Ayuntamiento de la ciudad de Truxillo”.
[29]SÁNCHEZ HERRERO,
J.: Las cofradías de Semana Santa durante la modernidad. Siglos
XV a XVIII. En Actas del Primer Congreso Nacional de Cofradías
de Semana Santa. Zamora 1987, pp. 54-61.
[30]CANTERO MUÑOZ, A.:
Una tradición en auge: la participación de las figuras
bíblicas en los desfiles procesionales. En Motril Cofrade 2003,
p. 43-51. También se puede consultar en Internet en la web:
www.juanvalera.org.
[31] CANTERO MUÑOZ,
A.: La Semana Santa en Trujillo en época de Cervantes, a través
de las ordenanzas de la cofradía de Nuestra Señora de
la Soledad, Angustias y Dulce Nombre de Jesús. En Actas XXXIV
Coloquios Históricos de Extremadura (en prensa).
[32]“asimismo ordenamos
y mandamos que guarde la ordenança treze que esta en el libro
viejo que tratta del asientto y concordia que ttiene dicha cofradía
con los cauildos y se estte y pase por ella y por todas las demás
que en dicho libro están que no ablen en perjuicio de las aquí
hechas que por ellas se a de estar y passar”.
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