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Publicado por Antonio
Cantero Muñoz en Actas de XXXIV Coloquios Históricos
de Extremadura Badajoz 2006 pp. 127-154.
"Don Quijote se puso en pie, volviendo asimesmo el rostro
adonde el son se oía, y vio a deshora que por un recuesto bajaban
muchos hombres vestidos de blanco, a modo de disciplinantes. Era el
caso que aquel año habían las nubes negado su rocío
a la tierra, y por todos los lugares de aquella comarca se hacían
procesiones, rogativas y disciplinas, pidiendo a Dios abriese las
manos de su misericordia y les lloviese; y para este efecto, la gente
de una aldea que allí junto estaba, venía en procesión
a una devota ermita que en un recuesto de aquel valle había.
Don Quijote, que vio los extraños trajes de los disciplinantes,
sin pasarle por la memoria las muchas veces que los había visto,
se imaginó que era cosa de aventura, y que a él solo
tocaba, como a caballero andante, el acometerla; y confirmóle
más esta imaginación pensar en una imagen que traían,
cubierta de luto, fuese alguna principal señora que llevaban
por fuerza aquellos follones y descomedidos malandrines”[1].
El anterior texto sirve de introducción a esta comunicación,
que forma parte de un estudio mucho más amplio, que estamos
realizando sobre manifestaciones de religiosidad popular y Semana
Santa en la ciudad de Trujillo, y que en parte han visto la luz pública[2].
Es escaso lo realizado hasta la fecha sobre esta temática en
Extremadura en general y Trujillo en particular[3],
por lo que es preciso realizar trabajos de investigación histórica,
basados en los sólidos e inéditos testimonios documentales
como los que hemos utilizado, que permitirá conocer con rigor
científico como era tan singular celebración religiosa
en esta ciudad cacereña durante la época en que fue
publicado “El Quijote”, obra cumbre de Miguel
de Cervantes, que como hemos visto se refiere de forma expresa a los
procesiones de disciplinantes, que era una de las notas de la cofradía
de Nuestra Señora de la Soledad y Angustias.
NOTAS SOBRE EL ORIGEN DE LAS COFRADÍAS PENITENCIALES
Y DE LAS PROCESIONES DE SEMANA SANTA
El contexto social de la España Moderna se caracteriza por
la relevancia de la religión en todos los órdenes del
devenir cotidiano, pues no se limitaba a los momentos vitales más
señalados en la vida personal, como era el nacimiento, matrimonio
y defunción[4]. También impregnaba lo lúdico y festivo
como eran las celebraciones que se hacían en honor de la Virgen
de la Victoria o algún santo, así como el Corpus Christi
y Semana Santa.
A comienzos del Siglo XV, la conjunción de varias circunstancias
contribuyeron al nacimiento de las primeras cofradías penitenciales
y de los desfiles de Semana Santa. Destacan la disciplina pública,
la práctica del Vía Crucis, el auge de la devoción
y culto a la Pasión, así como que los gremios se limitaran
exclusivamente a asuntos profesionales, dedicándose las cofradías
a la mejora espiritual de sus miembros.
La profunda crisis que afectaba a la sociedad y a la propia Iglesia
a finales de la Edad Media, coincidirá con las grandes predicaciones
de masas, que se centran en los aspectos más dramáticos
de la Pasión, y que se reflejaran en el ejercicio de la disciplina
pública durante los días de Semana Santa, y que está
muy relacionada con el dominico valenciano San Vicente Ferrer. Por
tanto, no es de extrañar que desde los dos conventos de la
Orden de Predicadores en Trujillo (Encarnación y San Miguel)
se fomentara su práctica, al ser un medio de expiación
de los pecados, lo que ya suponía un claro precedente de las
procesiones de la Semana Santa.
Fray Álvaro de Córdoba, en el proceso de reforma de
esta orden mendicante, fundó en 1420 en las afueras de Córdoba
el convento de Escalaceli, donde instaló un Vía Crucis
que se considera el primero de Europa, y desde el que extendió
su práctica en razón de la dificultad de desplazarse
a Tierra Santa. Se trataba de un peregrinaje de sustitución,
consistente en recorrer rezando cada una de las catorce estaciones
en que se dividía, en memoria de los pasos que dio Jesucristo
camino del Calvario.
Asimismo, la celebración del calendario litúrgico nos
hace saber de la conmemoración de la Pasión de Jesucristo,
antes del nacimiento de las propias hermandades penitenciales. Como
señala Sánchez Herrero, durante el Siglo XV esta celebración
religiosa se limitaba para los fieles y el clero, a los actos y oficios
litúrgicos que se celebran en las propias parroquias el Jueves,
Viernes Santo y Domingo de Resurrección, que entonces era la
primera fiesta religiosa en importancia y antigüedad. Solo más
tarde se introdujeron la de Pentecostés y Navidad, así
como el desarrollo del Triduo Sagrado de Semana Santa, y con la Resurrección
se conmemora el paso de Cristo de la muerte a la vida, tras su pasión,
crucifixión y sepultura[5].
Carmen Fernández Deza-Alvear nos aporta importantes testimonios,
que acreditan el arraigo de las celebraciones religiosas pasionistas
en Trujillo, a finales del siglo XV y comienzos del XVI, y que reflejan
su vitalidad[6].
Así, el Jueves Santo se exponía el Santísimo
Sacramento en Santa María la Mayor, y por tanto asistían
los trujillanos a las indicadas celebraciones religiosas[7].
En el inventario de la Iglesia de San Martín, que esta fechado
en 1497, se incluye en los ornamentos "otro de lana con la Quinta
Angustia", y entre los libros "un re-gitidor del Domingo
de Ramos"[8].
Por último existía en la ciudad una cofradía
cuya advocación era de la Pasión, documentada en 1503
por lo que su nacimiento es anterior, celebrando todos los viernes
una misa[9], pues
ese día se conmemoraba el Viernes Santo.
El Concilio de Trento fue el gran impulsor de las cofradías
penitenciales y de las celebraciones pasionistas, fomentando la creación
de las primeras como baluartes en defensa de la Contrarreforma y muro
de contención frente a las ideas luteranas. Sin embargo podemos
aportar un testimonio que nos hace saber que en Trujillo su existencia
es anterior a la fecha de su finalización en 1565. Se refiere
a la cofradía de la Vera Cruz, como resulta del testamento
de doña Isabel Pizarro, hija de don Juan Pizarro, donde fundó
una capellanía dotada con 1.000 ducados de principal en el
convento de la Encarnación, y que fue otorgado en 1549[10].
En una de sus mandas pías, dispuso que acompañasen su
cuerpo sin vida el cabildo mayor y menor, los moradores de los conventos
de San Francisco y Santo Domingo, amén de “las cofradías
desta cibdad que son la del Santísimo Sacramento y la Cruz,
y Santa Caridad y Piedad, y el Rosario y San Lázaro, y le pague
la limosna acostumbrada".
Fueron tres los tipos de cofradías penitenciales que surgen
en nuestro país: Vera Cruz, Jesús Nazareno y Soledad
de María, siendo las notas características de esta última
las siguientes: su origen temporal tuvo lugar con carácter
general a partir de la segunda mitad del siglo XVI; al igual que las
de Vera Cruz suelen estar vinculadas a conventos franciscanos, las
de esta advocación estaban muy relacionadas con los dominicos,
aunque de forma menos nítida; eran cofradías de sangre,
aunque también formaban parte de la misma hermanos de luz;
su hábito estaba compuesto por túnicas blancas o negras,
y su acto principal era la estación de penitencia en la noche
del Viernes Santo, y que era precedida por el Sermón de las
Siete Palabras y la representación del Descendimiento; los
titulares eran una imagen mariana con la advocación de Soledad
o Soledad y Virgen de las Angustias, y la de Jesucristo muerto[11].
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Portada del convento de la Encarnación, que fue sede canónica
de la cofradía de la Soledad Angustias y Dulce Nombre de Jesús de
Trujillo
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| FUNDACIÓN DE LA COFRADÍA DE
LA SOLEDAD DE TRUJILLO
A partir de ahora nos vamos a acercar a la Semana Santa de Trujillo
a finales del siglo XVI y comienzos del XVII, mediante el estudio
de los estatutos de la cofradía de Nuestra Señora de
la Soledad y de las Angustias y Dulce Nombre de Jesús. Este
importante testimonio[12],
tiene un interés que trasciende del ámbito local de
Trujillo, pues es una muestra que nos permitirá conocer como
eran las cofradías y hermandades durante la Edad Moderna en
la alta Extremadura, que tan importante papel jugaron por entonces,
pues junto a los gremios eran de los pocos fenómenos asociativos
autorizados, y veremos como desempeñaban funciones que iban
más allá de los aspectos exclusivamente religiosos que
aparecen recogidos en el tenor literal de sus reglas, al ser al ámbito
natural de las relaciones entre los trujillanos y reflejo de la estructura
social del momento, así como un vehículo de ideas y
costumbres populares.
La primera cuestión que nos planteamos es el momento de su
nacimiento, indicando los estatutos que fueron aprobados por el obispo
don Pedro González Acevedo el 18 de febrero de 1609, pero su
prólogo nos hace saber que su existencia es anterior, pues
fueron “enmendadas y añadidas de las ordenanças
antiguas según lo que a ssido más necesario proueer
como la experiencia del tiempo lo a mostrado que sea para honrra y
gloria de Dios Nuestro Señor y de la Virgen Sanctissima su
Madre, abogada y patrona nuestra”.
Disponemos de varios testimonios que acreditan que su existencia es
anterior al año 1609, de los que vamos a exponer algunos ejemplos
puntuales pero que son suficientemente ilustrativos. El primero aparece
recogido en el testamento de doña Aldonza de Orellana, "beata
en el monasterio de Santa María y de la Madalena, priora del
dicho conuento", otorgado el 1 de agosto de 1583. Fundó
una capellanía, y pidió que cuando falleciera además
de los cabildos mayor y menor, acompañasen su cuerpo sin vida
la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, por lo
que su existencia es anterior a la citada fecha[13]:
"Primeramente encomiendo mi ánima a Dios Nro Señor
que la crió y rredimio por su preciosisima sangre y pasión
y si desta enfermedad muriere mando que me entierren en la capilla
deste dicho conuento y se halle presente a mi enterramiento el cabildo
mayor y menor desta ciudad. Yten mando se halle a mi entierro la cofradía
y hermandad de Nra Señora de la Soledad".
De igual forma resulta de la última voluntad de Francisca Jiménez,
que era la viuda de Andrés Montañez, que esta fechada
el 23 de agosto de 1591, y que acordó que cuando su cuerpo
fuera inhumado en la iglesia de Santa María la Mayor, estuvieran
presentes los cofrades de la Soledad[14].
Otro ejemplo es el testamento de la también viuda María
González, otorgado el 18 de marzo de 1594, al disponer que
el día de su entierro fuera acompañado por los miembros
de la hermandad de la Soledad, al formar parte de la misma[15],
siendo este tipo mandas pías constantes en las declaraciones
de última voluntad otorgadas por muchos trujillanos en los
últimos lustros del siglo XVI[16].
La importancia del movimiento cofrade en general y las celebraciones
pasionistas en particular, también resulta de la actividad
del propio Ayuntamiento de Trujillo, que en el cabildo celebrado el
2 de marzo de 1598, acordó dar un donativo de cera a algunas
cofradías trujillanas para los actos de Semana Santa, entre
las que también se incluye la Soledad[17]:
"Limosna de cera a las cofradías. Se libren en limosna
a las cofradías del santísimo Sacramento y de la Cruz
y de la Soledad a cada una media arroba de cera para ayuda a lo que
gastan en la Semana Santa y sean a qta de la facultad de las limosnas".
De lo expuesto hasta ahora, se acredita que la existencia la cofradía
de la Soledad con anterioridad a 1609, y que la irregularidad jurídica
derivada de la falta de aprobación de sus estatutos, era algo
habitual en muchos lugares de nuestro país, donde este tipo
de asociaciones nacían las más de las veces sin la autorización
del obispo, conforme a unas normas que aprobaban sus miembros cada
año. Esta anormalidad se fue subsanando poco a poco, pues siguiendo
las directrices del Concilio de Trento, en los distintos sínodos
diocesanos de nuestro país se fueron dictando normas sobre
este particular. Así resultó en las Constituciones Sinodales
del Obispado de Plasencia de de 1687, establecía como requisito
para su creación, que el obispo diera su licencia y aprobara
sus ordenanzas[18].
Aunque en este momento no podamos determinar con exactitud el momento
exacto en que nació la cofradía, podemos aportar un
valioso testimonio que acredita que ya existía el 12 de octubre
de 1565, cuando le fue concedida por Benedicto XIII una Bula que permitía
a sus cofrades obtener gracias e indulgencias por realizar rezos y
asistir a determinados oficios espirituales, de la que existe una
copia fechada en 1847 que por su importancia trascribimos[19]:
1. “A los cofrades que rezaren veinte y cinco padres nuestros
y Aves Marías con gloria patri &ª al principio y al
fin; y demás de este siete padre nuestros y Aves Marías
con requien eternan &ª los Domingos y días festivos;
ganan veinte años de perdón y si fuesen otros días,
diez años.
2. El día de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo,
Resurrección, Pentecostes y demás fiestas, como también
todas las festividades de Nuestra Señora, confesándose,
teniendo contricción de sus pecados y rezando la corona dicha,
consiguen indulgencia plenaria.
3. Los hermanos que durante su vida rezaren todos los días
la corona, sí en el artículo de la muerte, contritos
y confesados, o sino pueden confesarse a lo menos dan muestras de
contricción, sí de este modo muriesen, ganan la misma
indulgencia plenaria.
4. Los hermanos que a lo menos rezan tres veces en la Semana la Corona,
y tienen sobre si en el artículo de la muerte invocando el
Nombre de Jesús con la boca, y si esto no pueden les invocan
con el corazón, gozan de la misma indulgencia.
5. En el tiempo de Cuaresma y fuera de ella, cuando hay estaciones
en Roma, consiguen rezando la dicha Corona todas las indulgencias,
remisión de los pecados, por si o por sus cofrades difuntos,
aplicándola por modo de sufragio, lo mismo que si personalment
visitasen las Yglesias de Roma.
6. Los hermanos que contritos y confesados rezasen la Corona, hincados
de rodillas, los lunes del mes o el día de difuntos, aplicando
por el ánima de algún cofrade difunto; consiguen por
los méritos de Jesucristo, su Santísima Madre y de los
Santos, sacarles de las penas del Purgatorio”.
Como era habitual en esa época, la cofradía de la Soledad
se hermanó a la que con la que con esa advocación existía
en Roma en el año 1588, obteniendo las mismas indulgencias
que ésta disfrutaba[20].
De todos los datos expuestos hasta ahora, podemos afirmar sin ningún
género de dudas la vitalidad y pujanza de la cofradía
de la Soledad en los años finiseculares del siglo XVI, situación
que en parte se explica por los muchos beneficios espirituales que
obtenían sus miembros.
RAZÓN DE SER DE LA ADVOCACIÓN DE LA COFRADIA
DE LA SOLEDAD Y SU VINCULACIÓN CON LA ORDEN DE PREDICADORES
Otra cuestión que hemos de analizar es la advocación
de la cofradía, pues además de Nuestra Señora
de la Soledad y Angustias incluye la del Dulce Nombre de Jesús,
que no es un título pasionista, a pesar de tener un carácter
penitencial. Y se explica por su vinculación a los dominicos,
cuyo nexo de unión se remonta al pontificado de Gregorio X
(1271-1276), pues durante el II Concilio de Lyon celebrado durante
1274, se dictó una bula de desagravio con el fin de acabar
con las blasfemias y juramentos proferidos contra el Dulce Nombre
de Jesús[21]. Y se les encomendó que extendieran su culto
a través de la predicación, monopolizando esta devoción.
Por ello, en todos sus conventos existía una capilla o altar
dedicado al Dulce Nombre, y es fácil deducir que desde fechas
tempranas, y con anterioridad a la existencia de las procesiones de
penitencia, existiría en Trujillo esta cofradía encargada
de organizarle los cultos.
En muchas localidades la Orden de Predicadores aprovechó su
existencia antes de crear una nueva penitencial, para estar presente
en las procesiones de Semana Santa, que eran monopolizadas por los
franciscanos con las de la Vera Cruz. Así ocurría en
Trujillo, donde en el convento de San Francisco esta documentada su
existencia por lo menos desde 1518[22].
La razón de que la del Dulce Nombre realizara la estación
de penitencia en la noche del Viernes Santo, venía determinado
por ser la Soledad de María la advocación pasionista
mariana que corresponde al Dulce Nombre de Jesús, por existir
una relación muy directa que aparece reflejada en el Evangelio
de San Lucas, y deriva de la asociación de las ideas, de la
soledad del Niño Jesús perdido en el Templo por tres
días, y la Soledad de la Virgen a la muerte de su Hijo, hasta
la Resurrección también transcurridos tres días[23].
Los hijos de Santo Domingo de Guzmán favorecieron el establecimiento
en sus conventos de cofradías cuyo objeto era la veneración
del Santo Sepulcro o las Cinco Llagas de Nuestro Señor Jesucristo
y pues era un tema muy querido por ellos[24].
Su representación iconográfica es la de Jesucristo tras
recibir la lanzada de Longinos acompañado de la Virgen y San
Juan, pues esta ofensa era la Quinta Angustia o Dolor de la Virgen.
Estas imágenes solían tener los brazos adaptados para
participar en el Sermón del Descendimiento, y terminado era
introducido en la urna funeraria para iniciar la procesión
de la noche del Santo Entierro.
Podemos acreditar el arraigo de la veneración a las Cinco Llagas
de Nuestro Señor Jesucristo en Trujillo, que era contemporáneo
al nacimiento de esta cofradía y auge de las procesiones de
Semana Santa. Así resulta del testamento de la viuda Juana
González, otorgado el 28 de agosto de 1589, al disponer la
celebración de cinco misas dedicadas a esta advocación[25]:
"Yten mando que se digan [...] zinco misas a honor y rreuerencia
de las zinco llagas de mi redendtor Jesuchristo”.
El esquema que presentan las ordenanzas que vamos a analizar es el
habitual en este tipo de documentos, encabezadas por un prólogo
y seguido por su articulado, que lo podemos estructurar en tres partes:
órganos de gobierno y administración, los cultos y funciones
religiosas que organizaba, y por último las importantes funciones
asistenciales que ejercitaba. Al regular el funcionamiento de la cofradía,
se convertía en su derecho particular que establecía
las normas a las que estaban sujetos todos los cofrades, evitándose
de esta forma el recurrir a otras instancias jurídicas civiles
o eclesiásticas, pues como veremos más adelante, su
incumplimiento llevaba aparejado la imposición de penas.
El prólogo recoge el espíritu de las cofradías
penitenciales, al expresar los fines que perseguía con su creación,
refiriéndose al misterio de la Encarnación y que al
igual que Jesucristo dio su vida por el género humano, los
hombres debían realizar obras como la disciplina pública
que fueron muy valoradas a partir del Concilio de Trento como medio
de santificación[26],
pues servía para poder salvar el alma de los cofrades, lavar
sus pecados y ayudar a las ánimas que sufrían en el
Purgatorio[27].
El artículo 1 nos hace saber que se creó en el convento
de Nuestra Señora de la Encarnación, donde estaría
también su sede canónica: “Primeramente Ordenamos
que la dicha coffradia de la Soledad y Angustias de nuestra Señora
y Sanctissimo nombre de Jesús, se sirua como desde el principio
de su fundación se a seruido en la yglesia y conuento de nra
señora de la Encarnación de la orden de Sancto Domingo
de esta ciudad de Trujillo”.
Su ubicación no es una cuestión casual e intrascendente,
pues durante el Antiguo Régimen, motivaciones de índole
económica dan pie a que el estamento eclesiástico potencie
al máximo todo tipo de manifestaciones de religiosidad popular.
Sin embargo, fue mucho más importante su fomento por las órdenes
religiosas mendicantes, como dominicos y franciscanos, que por el
clero secular que estaba desmotivado en su impulso y participación
activa. Esta actitud era consecuencia, de la seguridad económica
que ofrecían a los eclesiásticos seculares las fábricas
parroquiales, con sus ingresos más que suficientes provenientes
de los diezmos que les correspondían, y las rentas de los bienes
de su propiedad.
Por el contrario, en las iglesias conventuales todas las ordenes religiosas
promueven la fundación de cofradías, y fomentan el fervor
religioso a determinadas advocaciones con fuerte raigambre local.
De esta manera, vinculan el mayor número posible de vecinos
a estos templos, obteniendo recursos económicos más
que suficientes para soportar los cuantiosos gastos derivados de su
mantenimiento.
Nuestra afirmación no es gratuita, pues don Juan Tena Fernández
nos hace saber con detalle los problemas que tuvieron que superar
los mercedarios para poderse instalar en la ciudad de Trujillo, por
cuanto las demás órdenes religiosas que ya estaban presentes
en la ciudad, no tenían ningún interés en compartir
con esta orden religiosa el dinero que por distintos conceptos les
aportaban los trujillanos[28].
Fueron muchas las cofradías trujillanas fundadas en cenobios,
y las penitenciales de la Vera Cruz y Soledad lo estaban respectivamente
en el de franciscanos y dominicos, y la de Jesús Nazareno en
la iglesia de San Lorenzo que estaba a cargo de la cofradía
de la Caridad. Y todas estaban interesadas en el citado estado de
cosas, pues al tener sus sedes fuera de iglesias parroquiales, eran
más autónomas y menos sujetas al control de la autoridad
diocesana con quien era habitual tener conflictos, sobre todo cuando
intentaba imponer sus decisiones que muchas veces eran restrictivas
con respecto a las tradicionales y arraigadas manifestaciones de religiosidad
popular.
La especial relación entre la cofradía con los dominicos
se reflejó en el artículo 26º, que se refería
a la carta de hermandad firmada entre ambos, y refrendada por los
padres provinciales y generales de la Orden de Predicadores, hasta
el punto que cuando algún fraile muriese en el convento, lo
enterraría la cofradía que además pondría
la cera[29].
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Crucificado con brazos articulados para representar el Descendimiento
después del Sermón de las Siete Palabras, y que participaba
en la procesión de la Soledad, y que en la actualidad se encuentra
en la Parroquia de Santa María la Mayor de Trujillo
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| ÓRGANOS DE GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN
DE LA COFRADÍA DE LA SOLEDAD
En este apartado analizaremos lo relativo al funcionamiento de la
cofradía a través de cuales eran sus órganos
de gobierno, las competencias que tenían, y forma de elección
de sus responsables. El artículo 2º se refiere a estos
últimos comenzando por el alcalde, que la presidía y
era su máxima autoridad pues "a la obediencia del qual
estemos todos subjetos en los minesterios tocantes a la dicha cofradía".
En concordancia, el artículo 5º reiteraba lo dicho con
respecto a las fiestas, procesiones y entierros de los hermanos, mandando
que en todas las misas que se celebraran, hiciera el alcalde el primer
ofrecimiento del ofertorio, estando facultado también para
designar que hermanos debían portar las insignias o andas,
imponiendo las correspondientes penas en caso de incumplimiento de
todo lo que ordenara:
"Otrossi dixeron que por quanto esta sançta coffradia
y ermandad se a elegido y fundado para seruir a Dios nro Señor
y a su madre gloriosa, asistiendo al culto diuino del altar en las
fiestas diputadas y procesiones, assi de diciplina que se haze el
Uiernes Sançto como a las demás entre año, con
insignias y cera, como assimismo para enterrar nuestros muertos y
hazerles sus honrras, ordenaron que assi en estos ministerios y en
qualquiera dellos como en uno y otros el tal nuestro alcalde que al
presente es o fuere de aquí adelante sea preferido a los demás
hermanos y se le obedezca y respecte y que en las misas que la coffradia
dixere, assi en fiestas propias suyas como en particulares entre año
que aya ofertorio, el dicho nuestro alcalde ofrezca primero y ninguno
otro hermano se le anteponga, sopena de dos libras de cera, y si el
dicho nuestro alcalde en qualquiera de los ministerios dixere o ordenare
a qualquier nuestro hermano tomo salga o insignia o andas lo haga
y al que fuere rebelde le pueda penar con acuerdo de los diputados
hasta en media aroua de zera".
Los demás oficiales cuya existencia precisa el artículo
2º eran los siguientes: el escribano, mayordomo del arca, mayordomo
de la cera, y dos diputados. Todos formaban la junta de gobierno,
que era el órgano decisorio más importante, pues entre
sus competencias estaba la de fijar o modificar las ordenanzas, y
elegir quien debía desempeñar esas responsabilidades.
El escribano redactaba las actas de los cabildos y daba fe de todo
lo realizado, pues "ante quien pase todo lo que se ouiere
de ordenar en esta coffradia". Además era el encargado
de custodiar los principales libros de la cofradía: el libro
de cuentas, "en que se pongan las resultas uviere de las
tales quentas la forma en que se toman en cada año como dicho
es, y que lo firmen los officiales y scriuano"; y conforme
al artículo 9º el de entradas, donde se anotaban los nuevos
hermanos, lo que pagaba cada uno anualmente, y los oficios ofrecidos
por los hermanos que fallecían; asimismo los libros de las
ordenanzas y el de rentas.
El mayordomo del arca cobraría las rentas de la cofradía
y tendría todos sus bienes recogidos en inventario, con cuenta
y razón de todos los ingresos y gastos. El de la cera era el
depositario de toda la necesaria para acudir a los oficios religiosos
y entierros de los hermanos, así como otros actos en que así
lo mandara el alcalde.
Los dos diputados sustituían al alcalde cuando estuviera ausente
por cualquier razón, y colaboraban con él y los demás
miembros de la junta de gobierno en todo lo que fuera necesario, reuniéndose
con ellos cuando fuera preciso, y eran los responsables de demandar
limosnas.
Conforme al artículo 3º, la elección de quienes
debían ejercer estas responsabilidades tenía lugar en
las vísperas del 1 de enero, que era la principal fiesta de
la cofradía, siendo anual la duración de su mandato.
Pero el procedimiento que se seguía comenzaba en la tarde de
las vísperas de año nuevo, en la que los oficiales salientes
deliberaban "que personas pueden seruir en estos officios
a la cofradía el año que entra, y con más comodidad
y digan su parecer sin passión de Dios y en su conciencia",
y en el caso que de los seis votos, cuatro eligieran unos oficiales
determinados, esta decisión se adoptaría. Cuando hubiera
empate, todos los oficiales designarían tres cofrades que participarían
este proceso, proponiendo cada uno el que le pareciera más
conveniente, y serían nombrados por mayoría simple de
votos[30].
Tomada la decisión el escribano procedería a inscribirlos
en un libro destinado al efecto, especificando cual era el oficio
que habría de servir cada uno de ellos. Sin embargo el acuerdo
adoptado se guardaba en secreto hasta la fiesta del Dulce Nombre de
Jesús que tenía lugar el 1 de enero, pues entonces se
hacían públicos la identidad de los nombrados con cierta
solemnidad durante la misa que se celebraba, y a la que asistían
todos los cofrades:
"nuestro scriuano les dé a los nueuamente elegidos
y nombrados la paz al tiempo de la misa mayor, nombrando a cada uno
el oficio que se le da, y estos tales nombrados lo cumplan y siruan
sopena de media aroua de cera para los gastos de la cofradía".
El mismo día de año nuevo, también se elegía
un diputado que se encargaría de la cera, insignias y ropas
de la imagen del Dulce Nombre de Jesús, y tenía la obligación
de asistir a las misas que se celebraban los primeros domingos de
mes, dando la cera correspondiente, que también guardaría.
Además de lo visto, la más importante facultad que gozaban
los oficiales venía contemplada en el artículo 36º,
por cuanto eran los únicos facultados para añadir, modificar
o suprimir las ordenanzas, lo que tendría lugar al tiempo de
darse las cuentas, reuniéndose los oficiales que cesaban y
los recién elegidos "porque más comodamente
lo puedan confferir y hazer", y ambos decidirían
lo que estimasen oportuno, recogiendo el libro de ordenanzas un ejemplo
harto elocuente fechado el 3 de febrero de 1630[31].
INGRESO EN LA COFRADÍA DE LA SOLEDAD
Una de las notas que definía a la cofradía de Nuestra
Señora de la Soledad y Angustias era el carácter de
abierta, pues no se establecía ninguna causa de exclusión,
ni precisaba ostentar una determinada posición social, profesional
o económica, sin limitarse tampoco el número de sus
miembros, admitiéndose a mujeres y eclesiásticos. Tampoco
se excluía expresamente a los grupos sociales marginados de
la época, como los cristianos nuevos, moriscos o esclavos,
que muchas veces utilizaban el ingreso y pertenencia en una cofradía,
como único medio de integración social.
El ingreso estaba regulado a partir del artículo 13º,
que establecía que para admitir al nuevo cofrade, se debían
reunir reunir todos o la mayor parte de los oficiales, "los
quales confieran si es útil a la coffradía el recebir
el tal hermano o no", y decidirían por mayoría
lo que consideran más oportuno. En caso afirmativo debía
prometer ante el alcalde y escribano, el asumir las siguientes obligaciones:
cumplir y guardar las ordenanzas, ser obediente al alcalde y oficiales,
procurar el bien y provecho de la cofradía, ofrecer su casa
en prenda para el caso de que le fuera impuesta una pena. A continuación
era inscrito por el escribano en el libro de entradas que contempla
el artículo 9º, anotando el día, mes y año,
así como quienes eran los oficiales por entonces, y la limosna
que había dado.
Las formas de ingreso eran la nueva entrada o por herencia, estableciéndose
una importante discriminación contra las mujeres en este segundo
supuesto, pues el artículo 19º disponía que cualquiera
de los hijos del cofrade fallecido podía entrar de esta forma,
y también quien sin serlo heredase sus bienes, aunque en este
caso solo podrían ser los varones pues "el trasuersal
heredero sea uaron y no hembra, porque assi conuiene para el aumento
y perpetuida desta sanca coffradia".
Las ordenanzas distinguían entre hermanos disciplina y de luz,
abonando todos una cuota de entrada en dinero y cera, que siempre
era menor en el caso de los disciplinantes, a los que se refiere el
artículo 14 º, a quienes exigía que fueran capaces
de hacerla y servir a la cofradía, pagando 10 ducados y 2 libras
de cera, no excluyéndose a las mujeres que pagarían
igual que los varones, salvo que su ingreso fuese por herencia, en
cuyo caso siempre debía ser varón y entregando 3 ducados
y 2 libras de cera. Asimismo que las cantidades indicadas, podrían
ser modificada por los oficiales "conforme a la dispusición
de los tiempos lo que se pueda hazer en quanto al prescio, pero no
en lo demás".
Los hermanos de luz o de hacha aparecen contemplados en el artículo
15 º, que establecía diferentes cuotas de entrada en función
de su capacidad económica, y vuelve a reiterar que las mujeres
tampoco podían ingresar como tales en la cofradía por
herencia[32].
El artículo 16º regulaba de forma expresa la entrada de
mujeres en la cofradía, que cuando fueran de luz darían
12 ducados y dos libras de cera, y sus herederos debían ser
siempre de disciplina, pudiéndose modificar el artículo
solamente en lo relativo a las cuantías a pagar, pues "que
los nuestros oficiales puedan en esto uer conforme a la disposición
de los tiempos lo que se pueda hazer en quanto al prescio y no en
lo demás".
El artículo 17º autorizaba a las "monjas encerradas"
o de clausura a formar parte de esta cofradía, pagando 9 ducados
y 2 libras de cera, pero a su muerte sus herederos no podrían
adquirir como tales la condición de cofrades. El artículo
18º se refería a la entrada de sacerdotes, que también
pagarían 10 ducados y 2 libras de cera, y podría adquirir
esta condición por herencia siempre que fuera varón,
que lo sería de disciplina, pero nunca una mujer.
También existía otra forma de ingreso que tenía
un carácter excepcional contemplada en el artículo 29ª,
para quienes se hicieran porteadores de los pesados pasos del Santo
Sepulcro, Jesús Nazareno y de la Columna, que desfilaban en
la procesión del Vienes Santo. Por la dura función que
realizaban, la cofradía se comprometía a enterrarlos
como a los hermanos de cera, oficiando misa de réquien cantada
con ministros y pagando la limosna, sin exigirles la cuota de entrada.
En cambio estos hermanos asumían de por vida la obligación
de llevar los pasos, y si por cualquier causa no pudieren hacerlo,
estaban obligados a buscar a quien le sustituyesen, pues en caso contrario
la cofradía no se haría cargo de las obligaciones antes
dichas[33].
El que se pagara más por ingresar como hermano de luz que de
sangre, puede hacernos pensar que los grupos sociales más ricos
de la sociedad trujillana, no tendrían ningún problema
en hacerlo con tal de evitar la penosa disciplina pública,
pero la diferencia económica entre ambos no es muy grande,
por lo que pienso que la extracción social de los cofrades
no era determinante para formar parte de un grupo o de otro. El posterior
estudio del libro de registros de hermanos sí existiera, junto
con documentación notarial, nos podrían proporcionar
las claves para conocer de forma detallada la extracción social
y profesional de los cofrades de la Soledad, cuestión que por
ahora no podemos resolver al desconocer la identidad de sus componentes.
RECURSOS ECONÓNICOS DE LA COFRADÍA
1. Ingresos de la cofradía
La función económica era fundamental, pues sin dinero
suficiente no se podían llevar a cabo sus importantes fines
religiosos y funciones asistenciales que vamos a describir más
adelante. Derivaban de distintas fuentes, entre las que se encuentran
las ya vistas cuotas de entrada, las multas por incumplir los estatutos,
lo obtenido por entierros en los que participaba la cofradía,
rentas de bienes propios y otros ingresos de distinta clase. Se completaban
con las demandas que se realizaban, pues el artículo 11º
se refería a las limosnas que estaban obligados a pedir los
dos diputados de la junta de gobierno, haciéndolo cada uno
por semestre, y sí por su culpa se perdiera algún dinero
o especie debía reintegrarlos, pues en caso contrario lo abonaría
de su peculio:
"Otrossi que los diputados sean obligados a echar las demandas
cada uno medio año, y el diputado que echere las demandas tenga
el estandarte en su cassa y el otro diputado tenga la cruz de los
entierros y en acabando de cumplir su medio año truequen las
insignias y si algª demanda se perdiere por su culpa sea obligado
a pagar el diputado a quien le tocare otro tanto como ualio la demanda,
antes o después de las que se ouiere perdido a escogencia del
diputado y el alcalde el día de las quentas le apremie a ello
sopena de pagar de su cassa".
El artículo 12º establecía que los cofrades también
debían pedir limosnas, y cuando se negaren serían anotados
en el libro de entradas, y no se le harían oficios religiosos
hasta que se entregado lo perdido por su negativa. Con respecto a
las penas impuestas por las multas podrían ser pecuniarias
o de cera, y eran la garantía del cumplimiento de las ordenanzas
al servir de recordatorio de las obligaciones de los cofrades.
Las cuotas de entrada era una importante aportación al patrimonio
de la cofradía, y consistía en lo que debía entregar
una persona que pasaba a formar parte de la cofradía, y se
hacía en dinero y cera. Ya hemos visto la cuantía que
se fijó inicialmente en 1609 al aprobarse las ordenanzas, pero
fue variando a lo largo del tiempo en función de la modificación
del valor de las monedas y otros aspectos económicos.
El artículo 22º se refería al entierro de encomendados,
es decir la presencia de la cofradía en el funeral de aquellos
trujillanos que sin ser cofrades así lo solicitasen, pagando
por ello distintas cantidades en función del tipo de oficio
religioso que se celebrase:
"Otrossi, ordenamos que si algún otro difunto se encomendare
a la cofradía para que lo entierre con quatro hachas sin insignias
más de las andas y la cera menuda, y sí enterrare con
nueue leciones pague de limosna quatro ducados y si con tres leciones
y misa de querpo presente a que aya de arder la cera pague de limosna
tres ducados y el mayordomo no preuenga el entierro ni lleue la cera
sin rezebir primero prenda que ualga la tal limosna sopena de lo pagar
de su casa".
Durante la Edad Moderna muchas cofradías trujillanas gozaban
de ciertas propiedades de bienes raíces rústicos o urbanos,
que eran adquiridas en virtud mandas pías de testamentos o
codicilos, así como en las escrituras de fundación de
capellanías, con el objeto de celebrar aniversarios por su
alma[34].
Era habitual que fueran arrendadas a particulares por unas rentas
bajas, normalmente a través de la figura jurídica de
los censos. Dentro de esta institución jurídica hay
dos tipos básicos: el consignativo, que se caracterizaba en
que una persona (censitario) impone alguna carga sobre un bien de
su propiedad, que paga otra persona (censualista), de la que ha recibido
un capital en dinero; el enfitéutico se da cuando alguien cede
a otro el dominio útil de una finca, a cambio de percibir una
cantidad anual de dinero.
De esta forma la cofradía de la Soledad mantiene estrechos
lazos económicos con los sectores más desfavorecidos
de la sociedad, que al carecer de recursos económicos se ven
obligados a acudir a esta forma de endeudamiento de la que se aprovechan
las cofradías, al igual que los otros grupos sociales rentistas,
participando en la vida económica y actividades financieras
de la España Moderna.
Disponemos del valioso inventario de escrituras de la cofradía,
que nos hace saber con detalle las rentas que obtenía por censos
y de los que vamos a exponer solo algunos ejemplos suficientemente
ilustrativos:
"Una escriptura de censso de 70 mill mrs de principal que
otorgaron Salbador Díaz y su mugr, Juana Sánchez vº
de esta ciud, moradores al canpillo en 18 días del mes de setiembre
de 1609 años ante Juan de Santiago Madrigual, sº, cargados
sobre guerta en el camino que ua a la sierra que le llaman del cano
y otros bienes = de la qual se pagan 44 reales y 8 mrs porque lo demás
parece estar rredimindo. Es la paga el día de San Miguel de
septiembre de cada un año.
Otra escriptura de quatrocientos y ocho mrs de censo, en cada un año
que Juan Sánchez Barbero y María Alonso su mujer, cargaron
sobre unas casas en la calle de la Tienda, de que otorgaron escriptura
ante Juan de Santiago Madrigal, en 12 días del mes de marco
de 1629 años, pagados por 12 días del dicho mes paga
esta escrptª Blas de Balberde.
Otra escriptura que el dicho Juan Sánchez Baruero y María
Alº su mujer, vsos desta ciud otorgaron ante Juan de Lucio sº
en 30 días del mes de die de 1589 años, de pagar cada
un año 975 mrs y mº paga por San Juan y Nauidad de cada
un año.
Otra escriptura de censso que el dicho Juan Sánchez Berbero
y María Alº su mugr, vsº desta ciud como principales
y Juan Pulido rregodon, vsº de la dicha Ciudad como su fiador
y principal pagador, otorgaron en fauor de la dicha Cofradía,
ante Diego Picarro sº puco en la dicha ciud en q días
del mes de febrero del 1605 años, de pagar 936 mrs y mº
de rrenta en cada un año, cargados sobre unas cassas en la
calle de las Tiendas, pagas por 9 de febrero de cada un año.
Otra escriptura que otorgó María Alº, biuda de
Juan Sánchez Barbero y María Ualberde y Juana de Ualuerde,
sus hijas, vsº desta ciud de 22 reales de rrenta en cada un año,
pagados por 9 de abril de cada un año = La qual dicha escriptª
se otorgó en 9 de abril de 1638 ante Andrés de Rrosales
Calderón, sº del número de la dicha ciud = todas
las quales dichas quatro escripturas las paga Blas de Valverde como
posehedor de las cassas hypotecadas.
Otra escriptura de censo que Diº Ximenez, boticario y Madalena
López, su mugr, vsº desta ciudad como principales y Juan
de Castro, procurador, como su fiador, otorgaron en fauor desta santa
cofradía en 24 días del mes de diciembre de 1587 años
ante Alonso de Andradas, sº de contía de 350 mrs de censso
en cada un año pagados por San Juan y Nauidad de cada un año
que al presente la paga Diego de Alarcón, clérigo como
poseedor de una biña del dicho Diego Ximenez ypoteca a esta
escriptura.
Otra escritptura que otorgó Diego Moreno Beato y Antonio Moreno
su hijo, vsº desta ciud moradores al barrio de Santo Domingo,
de 374 mrs de renta de censso en cada un año pagados por 19
días del mes de junio, la qual dicha escriptª se otorgó
ante Juan de Santiago en 19 días del dicho mes de junio de
1618 años.
Otra escriptura que Seuastián Ximenez y Juan Gómez y
Catalina Ximenez, hija de Seuastian Gómez vsº de Trugillo
moradores en las guertas del las papalbas, otorgaron en fauor de Antonio
Palacios, vsºde la dicha ciudad de 33 r de rrenta de censso a
rracon de a catorce en cada un año que rreducidos a vte rrenttan
23 rs 5 mrs de que otorgaron escriputra en la dicha ciud en 6 de junio
de 1604 asº ante Juan de Lucio, scriuano = la qual dicha escriptura
hicieron ventta della Franco Blázquez y Ana Martín su
mugr de la dicha ciud a esta Santa Cofradía de nra Sª
de la Soledad a 23 del mes de diciembre de 1614 as ante Alonso Leonardo
sº del número della, la que dicha escriptura paga al presente
Martín Sánchez a las papalbas por seis días del
mes de junio de cada un año.
Otra escriptura que Miguel Caleto y Catalina Martín, su muger,
vsº de esta ciud, y Baltasar García su suegro, vsº
de la Madroñera, otorgaron en fauor desta Santa Cofradía
de pagarle 165 reales de rrenta en cada un año por 16 abril,
que passo y se otorgó ante Andrés de Rrosales Calderón,
en 16 de abril de 1628, la qual dicha escriptura paga al preste Salbador
Díaz, morador al Campillo".
Por último había otras fuentes de ingresos de variada
procedencia, entre las que se incluyen el alquiler de las túnicas
para la procesión, su venta para quienes querían ser
inhumados con el hábito, o la venta de cera entre los cofrades.
2. Gastos de la cofradía
Todos los recursos obtenidos en las formas indicadas, eran destinados
a los gastos generales, los derivados de los actos de culto y devoción,
así como los de asistencia social a cofrades y otras personas.
Los primeros son precisos para el funcionamiento de cualquier organización,
entre los que podemos incluir los siguientes: los derivados del mantenimiento
de la fábrica de la capilla, su aseo, y los de cera o aceite;
conservación de imágenes, insignias, ornamentos y otros
objetos de la cofradía; por último el pago de derechos
parroquiales o cualquier tipo de tributo.
En segundo lugar lo que se abonaba a las personas que realizaban algún
trabajo para la cofradía, como desde el muñidor que
contemplaba el artículo 4º y cuya presencia era habitual
en las cofradías durante la Edad Moderna. Le correspondía
practicar las citaciones para las juntas, misas y oficios por los
difuntos y demás actos de la cofradía, o notificar acuerdos
adoptados, y lo hacía de puerta en puerta o tañendo
una campanilla por las calles de Trujillo, y entonces los hermanos
"sean obligados a yr al llamamiento que el tal muñidor
les hiziere por mandado del nuestro alcalde sopena de una libra de
cera en que incurra de pena el hermano que no teniendo legítima
y forcosa ocupación no fuere, y a este tal muñidor se
le dé un salario moderado de la renta de la coffradia".
Una parte importante de los recursos financieros se dedicaban a pagar
los salarios de escultores, orfebres, bordadores, carpinteros y otros
artistas que realizaban los enseres que hemos citado, de cuya existencia
tenemos noticia gracias a un inventario de ese tipo de bienes[35]
. En
esta categoría se incluye las retribuciones que percibían
los predicadores por la plática de sermones.
El tercer tipo de gastos era el derivado de las actividades de culto
y devoción, así como las labores de asistencia social
que realizaba la hermandad, que era algo innato al espíritu
de las cofradías, alcanzando a los cofrades y sectores sociales
más desfavorecidos, y que analizaremos con detalle más
adelante.
La última categoría eran los ocasionados por las colaciones
o comidas, que tenían lugar a continuación de las principales
celebraciones de las cofradías trujillanas durante la Edad
Moderna. Las ordenanzas que analizamos nos hacen saber de su existencia
el día que se daban las cuentas, y aunque en muchas cofradías
se pagaban a escote entre los cofrades, el libro de ordenanzas recoge
un acuerdo que nos hace saber que lo eran por la propia cofradía,
y al considerar excesivo el gasto que en ellas se efectuaba, se acordó
limitar el gasto por este concepto en 100 reales, y sí fuera
menor la diferencia con la cantidad indicada se destinaría
a la procesión que se hacía al nombre de Jesús
todos los segundos domingos de cada mes[36].
Su existencia nos pone de manifiesto, que además de las funciones
explicitas que aparecen recogidas en las ordenanzas de la cofradía,
y que son rendir culto a sus titulares, mejoramiento espiritual de
los cofrades, y ayuda a los más necesitados, también
desempeñaban otras muy importantes funciones implícitas
o latentes, pues al ser junto a los gremios las principales formas
asociativas durante la Edad Moderna, se convirtieron en un excelente
marco de sociabilidad, que además servía de transmisor
de comportamientos sociales y costumbres del lugar.
El artículo 7º establecía entre los ocho y quince
días siguientes a la renovación de los miembros de la
junta de gobierno, se debían juntar los oficiales salientes
como los recién elegidos, para tomar las cuentas del año
pasado, relacionando todos los ingresos y gastos, realizando esta
operación ante el escribano en cada de uno de los mayordomos[37].
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Imagen actual del Santo Sepulcro |
| FUNCIONES RELIGIOSAS
1 Fiestas en honor del Dulce Nombre de Jesús
Al ser esta cofradía penitencial cumplían con su función
en la procesión de la noche del Viernes Santo, que era el acto
de culto más importante y en el que vamos a centrar nuestra
atención. Sin embargo no era el único ni el principal,
que tenía lugar el 1 de enero al celebrar la fiesta del Dulce
Nombre de Jesús, en la que se obtenía un jubileo plenísimo[38].
La importancia de ese día no se limitaba a las celebraciones
religiosas que consistían en misa mayor y procesión
del Dulce Nombre[39], pues hemos visto como también se hacían
públicos los nombramientos de los nuevos oficiales.
Además todos los primeros domingos de mes se oficiaba en el
convento una misa rezada por todos los hermanos a la hora que fijara
el alcalde y “de lo que se juntare se pague la limosna de
la misa, a la qual ardan dos hachas y se ponga el estandarte en medio,
y se dén velas a los hermanos, y cuando quieran alcar se enciendan
otras dos hachas que lleuen dos hermanos al altar y asistan con el
pestne que dixere la misa hasta acabar el Responso”.
Y los segundos domingos de mes tenía lugar la procesión
del Dulce Nombre, que seguía el mismo trayecto que Nuestra
Señora del Rosario, que a veces era acompañado por la
música que por esta razón recibía 6 reales, dándose
a cada dominico o sacerdote que asistiese una vela, participando con
dos hachas de cera con el estandarte y otras dos con la imagen del
Niño perdido, que sería porteado por los cofrades.
2 Procesión del Viernes Santo
El programa de cultos giraban en torno a la procesión del Viernes
Santo, y las ordenanzas reflejan de forma detallada su preparación,
y el artículo 28º disponía que el Domingo de Ramos
por la tarde, se reunían en el convento de la Encarnación
el alcalde con los oficiales y el escribano, para organizarla, designado
las personas que cuidarían del orden, y las que debían
portar las imágenes e insignias, con la prevención de
imponerles una pena de media arroba de cera a quien se negare a ello:
"Yten ordenamos que los officiales alcalde y diputados y
mayordomos se junte con el nuestro scriuano en el conuento de nuestra
Señora de la Encarnación el domingo de Ramos en la tarde,
y allí confieran entre sí xpianamente y sin ruydo ni
passion que personas serán más conuenientes de los nuestros
hermanos para regir la procesión del Uiernes y que puesto an
de dar a cada uno y que personas an de lleuar las insignias que uan
en la dicha procesión y así confferido les embien una
boletas para que vean lo que an de hazer y no se enquentren ni perturben
unos a otros sino que cada hermano acuda al ministerio que se le encargare
lo qual cumplan sopena de media arroua de zera para los gastos de
la dicha procesión".
Todos los hermanos eran citados para que estuvieran en el cenobio
en la tarde del Viernes Santo, pero con carácter previo tenían
lugar una serie de actos muy relevantes que servían para su
mejor preparación espiritual. Tras los Santos Oficios tenía
lugar en la capilla mayor la plática del sermón de las
Siete Palabras, que aleccionaba sobre los últimos momentos
de Jesús antes de morir en la cruz[40]. Hemos de tener muy presente
la importancia de los sermones durante el Antiguo Régimen,
que eran uno de los métodos más directos y eficaces
a la hora de fomentar determinadas advocaciones, pues era habitual
la asistencia masiva de los fieles a las celebraciones religiosas
más importantes en las que tenían lugar, y eran de gran
influencia al ser escasas las publicaciones impresas solo accesibles
a una escasa elite intelectual, y por ser la gran mayoría de
la población analfabeta que aceptaba como cierto y sin ninguna
crítica lo dicho por los predicadores.
A continuación comenzaba uno de los actos más emblemáticos
de la Semana Santa de Trujillo, que era la representación del
Descendimiento, que había sido fomentada por el Concilio de
Trento, respondiendo al gusto de la época por la teatralización
del culto religioso[41].
Su fin básico era el didáctico, y frente a las teorías
protestantes pretendía enseñar con recursos visuales,
al proceder al desenclavamiento de la imagen del Jesús por
parte de dos vecinos que representaban a los Santos Varones, que una
vez que murió en la Cruz, su dimensión divina sigue
unida tanto a su cuerpo, llagado por la Pasión y enterrado
en el Sepulcro, como a su alma, aunque cuerpo y alma estuvieran separadas.
Para ello la propia imagen del Santo Sepulcro estaba especialmente
preparada para ello al tener brazos articulados[42].
La presencia de figuras bíblicas en los desfiles procesionales
era algo habitual en todo el país[43],
y en Trujillo esta plenamente acreditada, pues el inventario de la
cofradía de la Soledad incluía “dos bandas, una
colorada y otra pjica de tafetán de los dos caballeros Nicudemos
y Arimatea”.
La forma de realizar la procesión aparece reflejada con todo
lujo de detalles en el artículo 27º, que exigía
a todos los cofrades participasen en ella, ya fueran de sangre o de
luz, salvo por justa causa en razón de enfermedad o impedimento
forzoso, situaciones que debían acreditarse en debida forma
con certificado médico o examen por los oficiales de la causa
alegada[44].
Esta ordenanza contemplaba que se reunirían en el convento
de la Encarnación a la hora que le hubiese sido señalada,
debiendo además de confesar y comulgar poner fin a todas las
rencillas entre ellos, es decir el perdón mutuo entre los cofrades,
pues en caso contrario le sería impuesta la pena de seis libras
de cera[45].
El ser la procesión el acto central de la cofradía de
la Soledad, determinó la existencia de dos tipos de hermanos
en función del ritual que allí desempeñaban,
y que se reflejaba visualmente en el tipo de hábito y accesorios
que llevaban. Así los de disciplina irían vestidos con
túnicas blancas[46] y descalzos, y durante el trayecto debían
flagelarse imitando de esa forma los azotes que recibió Jesucristo:
"lleuen sus túnicas blancas y descalcos y por lo menos
con alpargates y con la insgignia de Nuestra Señora de la Soledad
pintada y colgada o prendida al pecho y hagan la dicha disciplina
con la mayor deuoción que les fuera posible y cumpliendo el
orden que se les diere".
Por su parte los hermanos de luz irían con sus túnicas
negras y sus velas, al señalar las ordenanzas que "uayan
con sus túnicas negras y en cuerpo con la insignia de Nuestra
Señora de la Soledad en el pecho, alumbrando en la dicha procesión
en la parte que más menester fuere cumpliendo el orden que
les diere nuestro alcalde".
El trayecto que seguía el desfile aparece reflejado con detalle
en esta ordenanza, y debía pasar por siete iglesias que representaban
a las siete Angustias de la Virgen, especificándose también
cada una de las calles visitadas por el cortejo:
"Salir de Nuestra Señora de la Encarnación
y por la calcada arriba y alhóndiga de la ciudad yr a San Francisco,
atrauesar la calle Nueua yr a San Miguel, subir la Sillería
arriba yr a San Martín, subir el Peso arriba yr a Sanctiago,
y de allí a la yglesia mayor de Sancta María, y baxar
a la yglesia de la Uera Cruz por la calcada; y de allí baxar
al hospital de la Charidad y entrar en la Encarnon".
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Actual imagen de la Soledad, que procesiona en la noche del Viernes
Santo con el Santo Sepulcro
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| Hemos de tener muy presente que considerar a la ciudad
de Trujillo en la tarde del Viernes Santo como las siete Angustias
de la Virgen, responde a una idea que consagró durante el Barroco,
que era la tendencia de conferir carácter sagrado a los espacios
urbanos, siendo el Calvario del Bom Jesús del Monte, ubicado
en las cercanías de la ciudad portuguesa de Braga el mejor
exponente de este urbanismo impregnado de cualidad religiosa[47].
El artículo 27º también detallaba el orden de las
insignias y pasos que acompañaban a las imágenes titulares
y responde ya a la estética barroca que había impregnado
los desfiles procesionales desde finales del siglo XVI[48],
pues además de las imágenes que corresponden a la advocación
de la cofradía, otras también participaban en el desfile,
y el inventario de la cofradía contiene datos que son un testimonio
elocuente de la suntuosidad barroca que impregnaba las estaciones
de penitencia, por los ornamentos que acompañaban a las efigies[49]:
"Esta dicha Procesión a de lleuar las insignias siguientes
en proporción puestas para que uayan entre los penitentes:
lo primero a de yr delante la cruz de los entierros y desde esta cruz
an de yr los niños que se fueren acotando en la dicha Procesión
yendo la cruz delante hasta el estandarte; el estandarte de tafetán
negro grande con la insignia de Nra Sª desde aquí an de
yr los hermanos; Xpo amarrado a la Coluna; Xpo con la cruz a cuestas;
muger Verónica; Xpo crucificado; estandarte de la muerte arrastrando
puesto sobre el ombro; el Sancto Sepulcro; cruz grande con los taos
y caluario; Nuestra Señora".
Delante de cada uno de estos pasos iría un hermano que habían
sido designados por el alcalde y oficiales, con túnica negra
y una cruz en la mano "rigiendo y poniendo en horden la procesión",
y que aparecen designados como regentes, como resulta del inventario
de bienes de la cofradía que incluye “catorce cruces
para los rrejentes”, y lo que nos hace pensar que ese elevado
número refleja que eran muchos los cofrades que participaban
en el desfile.
Por ser la autoridad más importante de la cofradía,
el alcalde ocupaba el lugar más destacado, y la presidía
llevando “la ynsinia de Nra Sra de la Soledad”,
y conforme a lo dispuesto en el artículo 27º, podría
disponer que cuando fuera necesario el cambio de posición de
los hermanos de luz, o que ayudaran a llevar las insignias[50]:
"uaya esta tal noche de la procesión con su túnica
negra y en cuerpo con la cruz en la mano y la insignia de Nuestra
Señora de la Soledad por toda la procesión preuiniendo
y dando el orden que fuere menester al qual obedeceran los nuestros
hermanos".
Al finalizar el desfile los hermanos de luz limpiaban y curaban las
heridas de los disciplinantes, con vino, polvos y papel de estraza.
Y aunque era habitual en otras muchas localidades, por ahora no tenemos
constancia documental de que se ofreciera a los cofrades y especialmente
a los disciplinantes una colación, que ya hemos visto celebraba
la cofradía de la Soledad en su fiesta principal el 1 de enero,
pero que seguramente tendría lugar.
El artículo 32º contemplaba el supuesto de que un cofrade
fuera a la vez de esta cofradía y de la Vera Cruz, y resolvía
el problema de que tuviera que hacer disciplina dos días seguidos
de la siguiente forma: cuando fuera hijo de un cofrade de la Vera
Cruz, hasta tanto heredase de su padre esa condición, haría
la disciplina con la Soledad; sí entrase primero como hermano
de disciplina en esta cofradía y luego en la Vera Cruz, también
debía hacer la disciplina el Viernes Santo, y en el supuesto
contrario también estaba obligado, pues en caso contrario no
sería admitido como cofrade.
3 Otras misas y funciones religiosas de la cofradía de la Soledad.
El artículo 36ª se refería a varias misas que tendrían
lugar cada año, haciéndose cargo la cofradía
de la limosna y de la cera: cuatro rezadas ofrecidas por todos los
cofrades vivos y difuntos, así como los bienhechores; otras
cuatro por el estado de la cristiandad, en la fiesta de la Ascención
de Cristo, San José, el domingo de la Trinidad y la Transfiguración.
En la reforma de las ordenanzas de 1614, se acordó celebrar
tres misas vótivas cantadas con responsos y vísperas
solemnes, ofrecida también “por los hermanos biuos
y difuntos y aumento desta sancta coffradía la primera día
de la conuerssion de Sanct Pablo que es a ueinte y cinco de Hereno,
la sigunda día de la Uisitacion de Nuestra Señora a
Sancta Isabel ques a dos de julio, la tercera día de la presentación
de Nuestra Señora al templo ques a uiente y uno de nouiembre,
todas tres misas an de ser de las mismas fiestas en que se hazen y
las mayores del conuento an de asistir las insignias de la coffradia
estandartes y cruz grande, y a los lados quatro hachas y a se de dar
velas a los hermanos y de la misma suerte que a estas misas cantadas
asisten las insignias an de asistir a todas las misas rezadas votiuas
que esta SSta Coffradia dize entre año que son estandarte y
cruz de entierros para más autoridad del sacrificio y muestra
de quien la dize”.
El artículo 35º nos hace saber que anualmente se oficiaría
el día de San Miguel una misa rezada en el altar del cardenal
Gaete, "por el ánima que más necesidad tuviere
en las penas del purgatorio, a la qual misa arda la zera y pague la
limosna la cofradía de sus bs".
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FUNCIONES ASISTENCIALES DE LA COFRADÍA
Además de motivos religiosos, una de las razones que explican
la pertenencia de gran parte de la población a las muchas cofradías
que existían en la España Moderna, era el apoyo que
prestaban a las personas en los momentos difíciles, conforme
al espíritu de fraternidad y solidaridad les era intrínseco
y que junto al mejoramiento espiritual de sus miembros y los cultos
al titular, era una de sus funciones explícitas.
Esta dimensión es muy importante, pues estamos en un momento
histórico en que los modelos de gestión pública
no se hacían cargo de las necesidades más básicas
de asistencia social, que corría las más de las veces
por cuenta de instituciones religiosas. Y la Soledad también
respondía al modelo típico de hermandad de socorros
mutuos que tanto auge tuvieron durante esta época[51], y que tenían
por objeto asegurar los pagos derivados del entierro y lutos, con
cantidades fijas y determinadas que se entregaban a la cofradía.
La mayor parte de sus miembros eran personas de condición social
humilde, que individualmente no podía hacer frente a estos
gastos, y esta era una de las razones que explicaban su ingreso. Pero
también formaban parte de la misma los estamentos privilegiados
de Trujillo, que sin negar la devoción a Nuestra Señora
de la Soledad, instrumentalizaban su pertenencia por razones de prestigio
social.
Era habitual que nacieran y funcionasen al amparo de la Iglesia, debido
a que hasta fechas recientes, en España cualquier asociación
ha tenido dificultades para que se le reconociera su personalidad
jurídica propia y existencia legal su existencia. Y esta era
la mejor forma de conseguirlo y no ser objeto de persecución
por la autoridad pública.
Cuando algún cofrade fallecía, todos los hermanos harían
lo posible para facilitarle el paso a la vida eterna, especialmente
mediante la celebración de misas, pues junto con las oraciones
emanadas en el interior de las iglesias y ante las reliquias allí
guardadas, así como las penitencias que se practicaban, servían
para acortar para acortar la dura estancia en el Purgatorio[52].
El artículo 20º se refería al entierro de los cofrades,
y el mismo día del óbito sí fuera posible se
ofreciera por su ánima una misa rezada en el altar del Cardenal
Gaete, que sería pagada por la cofradía, y sí
no pudiese ser tendría lugar en la mañana del siguiente.
El mayordomo de la cera debía citar a todos los hermanos para
la misa cantada de cuerpo presente, "y se lleue al entierro el
estandarte y la cruz de los entierros y doze hachas y cera menuda".
La celebración de misas en el altar del Cardenal Gaete, que
también aparecen en las ordenanzas de otras cofradías
Trujillo y en las mandas pías de las declaraciones de última
voluntad de sus vecinos, se explica por el interés de ganar
indulgencias al oficiarlas en uno que tendría la categoría
de privilegiado. También se oficiaría una misa de cuerpo
presente que sería cantada, especificando esta ordenanza el
alcance del gasto de la cera[53].
Pero la asistencia en la muerte no se limitaba al entierro, pues era
muy importante el artículo 23º, que se refería
a los oficios por los cofrades una vez que hubieran sido inhumados
sus cuerpos. Con carácter previo, el escribano debía
acreditar que había pagado de forma íntegra su cuota
de entrada, pues entonces la cofradía le haría en la
iglesia donde estuviera su cuerpo "un officio con una vigilia
de tres leciones y una misa de Requien cantada con ministros",
y sobre su sepultura se pondría las andas con paño,
cruz de los entierros y estandarte, ardiendo cuatro hachas con velas
y con la asistencia obligatoria de todos los hermanos.
Además le ofrecería otras cincuenta y nueve misas rezadas
cuya limosna abonaría de forma íntegra, y tendrían
lugar en las siguientes iglesias: diez en el altar del Cardenal Gaete,
pagando real y medio cada una; otras diez en el convento de la Encarnación,
cuya limosna sería recibida por los dominicos; las restantes
treinta y nueve serían distribuidas en distintas iglesias libremente
por el mayordomo de la cera, "procurando que se digan aquel
día si fuera pusible (sic) o el día siguiente y a de
pagar de limosna a real y quartillo, y se le encarga en consciencia
la buena distribución".
Las asistencia también alcanzaba a personas necesitabas aunque
no fuesen cofrades. Así el artículo 21º contemplaba
los entierros de hijos o criados de cofrades. Con respecto a los primeros,
sí fuera mayor de siete años la cofradía aportaría
seis hachas y las velas, y en caso contrario solo cuatro hachas. En
el caso de oficiar misa de cuerpo presente, la cera la pondría
la cofradía y el oficio religioso correría de cuenta
de los padres.
Por su parte, los criados de los hermanos serían enterrados
por la cofradía con cuatro hachas, e igual ocurriría
cuando algún pobre muriese en casa de los cofrades, pero en
este caso con solo con dos hachas. De esta forma se pone de manifiesto
que frente al poder igualatorio de la muerte, se mantiene en los actos
religiosos el tejido social jerarquizado del Antiguo Régimen,
pues los sirvientes tenían ese derecho en calidad de tales.
El artículo 24º contemplaba el supuesto de un cofrade
que dejara de ser viudo al contraer otro matrimonio, y su segunda
esposa también falleciere, en cuyo caso la cofradía
estaba obligada a enterrarla como si fuera un miembro más,
"con la cera e insignias sin la hazer offizio".
Por último hemos de señalar que la asistencia también
alcanzaba a viudas pobres o cofrades con dificultades económicas,
pues para ayudarles se destinarían lo que sobrare de las limosnas
después de pagar las misas, así como las aportaciones
que se recogiesen con este fin, todo lo cual se guardaría en
un arca[54]. También hemos de tener presente lo dispuesto en la
ordenanza 34º, que obligaba a la cofradía a enterrar a
cinco pobres cada año, con cuatro hachas y velas, ofreciendo
por su alma una misa rezada de réquien en el altar del cardenal
Gaete, y que tendría lugar el día de su entierro si
fuera posible y sino el siguiente, pagando la limosna correspondiente.
CONCLUSIONES
El trabajo de investigación que hemos realizado, significa
una puesta en valor de las tradiciones e historia de la Semana Santa
de Trujillo, y por lo tanto de su patrimonio cultural, que considerado
desde una perspectiva general, es el conjunto de elementos naturales
o culturales, heredados del pasado o creados en el presente, en donde
un determinado grupo de individuos reconocen sus señas de identidad.
Pero esta definición no sería completa si no tuviera
en cuenta que dicho patrimonio debe ser ampliado, mejorado y utilizado
para la obtención de una rentabilidad social, económica
y cultural.
Su puesta en valor se convierte en un elemento dinamizador y potenciador
de las señas de identidad de Trujillo, debiéndose conservar
su cultura y tradiciones como valores identificativos y diferenciadores,
pues como señalaba el historiador don Antonio Domínguez
Ortiz, ningún grupo humano mantiene su propia identidad sí
desprecia su pasado al olvidar sus tradiciones. Esta cuestión
cobra hoy más importancia pues muchas veces el proceso de “globalización”
en que se halla inmersa la sociedad, nos lleva a cierta uniformidad
en cuanto a las formas y comportamientos colectivos en las fiestas
religiosas, adoptándose un modelo estético que es ajeno
a nuestras tradiciones.
Por todo lo dicho pienso que Trujillo debe recuperar aquello elementos
más singulares que le son propios en cuanto a manifestaciones
de religiosidad popular se refiere, siendo la ceremonia del Descendimiento
uno de los ejemplos más elocuentes.
INVENTARIO DE BIENES DE LA COFRADÍA DE LA SOLEDAD
“Primeramente una arquita pequeña, con cerradura
y llaue y dentro dells los sgtes: Un plato de estaño para pedir
la estación. Un paño de lienço labrado de seda
açul. Dos bandas, una colorada y otra pjica de tafetán
de los dos caballeros Nicudemos y arimatea. El belo del Santo Sepulcro.
Dos almohadas y un acerico labradas de sseda de colores y oro del
Santo Sepulcro. Dos toallas con puntas, una blanca y otra amarillas
de los Santos rreferidos. Una toalla grande con cabos de seda negra
de la cruz grande. Otra toalla blanca que ba en la cruz, de las espadas
con Nuestra Señora. Una sauana con desilados y puntas para
el Santo Sepulcro. Dos balonas de los caballeros = y los puños
con el cuello y bueltas de Simón Sirineo. Una Baronica bieja.
La ynsinia de Nra Sª de la Soledad que lleua el alcalde en la
procesión. El rostro de Nro Sr Jesuxpto que lleua la mugr Verónica.
Una caxa grande de oja de lata con sus cordones en que estan las bulas
y jubileos desta Sta Cofradía. Otra caja de guita donde se
ponen las bullas q se toman para los hermanos pobres sin tener bula.
Dos almohadas de olan nueuas con tiras labradas de seda pajica tejidas.
Dos alhohadas de olanda labradas con sse...jer de ramos. Un acerillo
pequeño labrado de seda negra y naranjada. Dos almohadas de
rruan nueuas con toral de rred blancas. Una toca para la mugr verónica
con ssu toquilla = y vueltecillas blancas. Una cabellera del Xpto
con la cruz a cuestas. Un capillo de bocaci acul de Simón Sirineo.
Una arca grande con su cerradura y llaue dentro dela los siguientes:
seys túnicas blancas = con cinco capillos = beynte y tres túnicas
negras = con ute capillos = El palio con sus cordones y barillas =
el paño grande de las andas = y el paño del cuerpo,
anbos de [...] todos en negro = el paño de las andas y otro
pequeño para el cuerpo de terciopelo lisso = la ymajen de Nra
Sª para las andas = Otra ymajen para pedir la demanda = cattorce
cruces para los rrejentes = la cruz de junquillo = la cruz de plaza
= el estandarte viejo de tafetán negro con sus borlas = las
dos bacinicas de acofar pª pedri las demandas = la ymajen de
Nra Sª del ueto pequeña para la estación con su
cajita = las doce bujías del Santo Sepulcro con su talega de
uocaci negro = un manto para Nra Señora de anascote = una uasquiña
destamaña larga morada que mandó Ysabel de Ceruera,
su cuñada, que lleuó de encaje de [...] D. Luis de Camargo”.
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Torres de la parroquia de Santa María la Mayor de Trujillo, por
donde pasaban todos los desfiles de Semana Santa
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[1]CERVANTES SAAVEDRA, M.: El
ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Primera Parte. Capítulo
LII. De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero, con la rara
aventura de los disciplinantes, a quien dio felice fin a costa de
su sudor. Editado por el diario El País, Madrid 2005, p. 569.
[2] CANTERO MUÑOZ, A.:
Estatutos de la Asociación Trujillana de la Virgen de la
Victoria (1920) y del patronato de su ermita (1924). En Actas
de XXXII Coloquios Históricos de Extremadura, Badajoz 2004,
pp. 127-135. En los XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura
hemos presentado otra titulada “Conflicto entre las ideas
racionalistas de la Ilustración y las manifestaciones de religiosidad
popular. La suspensión de las cofradías de Trujillo
a finales del siglo XVIII”. También he participado
en el I Congreso Nacional de advocaciones del Cristo de la Salud,
que tuvo lugar en Aguilar de la Frontera (Córdoba), en noviembre
de 2004, con un trabajo titulado “La devoción al
Cristo de la Salud en tierras cacereñas. Los casos de Trujillo,
Aldea del Obispo y Garciaz”, y cuyas actas están
pendientes de ser publicadas. En la web www.juanvalera.org se pueden
consultar la mayor parte de los trabajos que he publicado sobre religiosidad
popular y Semana Santa en las localidades cordobesas de Doña
Mencía y Baena, así como la cacereña de Trujillo
[3]RAMOS RUBIO, JA: Historia
de la Semana Santa en Trujillo. Cáceres 1993. Este trabajo
vuelve a ser publicado en las Actas XXVII Coloquios Históricos
de Extremadura con el título "Aportaciones histórico-artísticas
de la Semana Santa en Trujillo", que fueron publicadas en
Cáceres en 1996. Además Juan Tena Fernández a
lo largo de su magnífico libro "Trujillo Histórico
Monumental", publicado en Salamanca en 1988, aporta datos
muy importantes sobre esta importante celebración religiosa.
[4]Miguel de Cervantes refleja
de forma elocuente esta situación en su novela “El licenciado
Vidriera”, cuando se refiere a su personaje principal: “Estando
un día en la iglesia vio que traían a enterrar a un
viejo, a un bautizar a un niño y a velar [casar] a una mujer,
todo al mismo tiempo, y dijo que los templos eran actos de batallas,
donde los viejos acaban, los niños vencen y las mujeres triunfan”.
[5]SÁNCHEZ HERRERO, J.:
“Las Cofradías de Semana Santa durante la modernidad.
Siglos XV a XVIII”. En Actas Primer Congreso Nacional de
Cofradías de Semana Santa. Zamora 1987, p. 40.
[6] FERNÁNDEZ-DAZA ALVEAR,
C.: La ciudad de Trujillo y su tierra en la baja Edad Media.
Badajoz 1993
[7]FERNÁNDEZ-DAZA ALVEAR,
C.: La ciudad de Trujillo y su tierra en la baja Edad Media.
Badajoz 1993, p. 181.
[8]FERNÁNDEZ-DAZA ALVEAR,
C.: La ciudad de Trujillo y su tierra en la baja Edad Media.
Badajoz 1993, pp. 430-432.
[9]FERNÁNDEZ-DAZA ALVEAR,
C.: La ciudad de Trujillo y su tierra en la baja Edad Media.
Badajoz 1993, p. 211.
[10](A)rchivo (D)iocesano (P)lasencia..
Trujillo, Convento de la Encarnación.
[11]SANCHÉZ HERRERO,
J.; LÓPEZ BAHAMONDE, Mª; MIURA ANDRADES, J; MONTES ROMERO-CAMACHO,
I.: Los cuatro tipos diferentes de cofradías de Semana
Santa, desde su fundación hasta la crisisi de finales del siglo
XVIII en la Andalucía bética y Castilla. En Actas
del Primer Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa,
Zamora 1987 pp. 291-297.
[12] (A)RCHIVO (H)ISTÓRICO
(N)ACIONAL. CONSEJOS, Libro 4092. Todas las transcripciones documentales
que hagamos, salvo mención expresa, se refieren a este valioso
testimonio.
[13] AHMT. PNT. Cristóbal
de Amarilla, Caja 19, 1583.
[14]AHMT. PNT. Cristóbal
de Amarilla, Caja 19, 1591: "mando que si desta enfermedad
muriere mi cuerpo sea enterrado en la yglesia de Nra Señora
Santa María la mayor en una sepultura de dicha yglesia [...]
y acompañe mi cuerpo el cura y servidores de la dicha yglesia
y la cofradía de nra señora de la Soledad se le pague
lo que es costumbre [...] yten mando que se digan por mi ánima
siete misas a la soledad de Nra Señora. Yten mando se diga
otras siete a las siete angustias de Nra Señora".
[15]AHMT. PNT. Juan de Santiago
Madrigal, Caja 41, 1594: "Yten declaro soy hermana de las
cofradías de del Sacramento y de la Caridad y de la Soledad,
mando acompañen mi cuerpo en my entierro".
[16] Y hemos de tener muy presente
la relevancia de las mandas pías como las expuestas, pues no
podemos olvidar que las otorgadas durante la Edad Moderna, eran algo
más que un acto jurídico que se limitaba a distribuir
bienes entre los legítimos herederos del causante. Pues además
de reflejar la vinculación que existía entre determinadas
familias con las capillas o iglesias sujetas a su patronato, sus cláusulas
decisorias referentes a misas y advocaciones concretas a las que se
ofrecen o altares donde estas se celebran, nos permiten deducir conclusiones
generales sobre conductas religiosas, sentimientos y devociones personales,
reflejándose la geografía religiosa de la localidad
y pautas de comportamiento que eran extensibles a la sociedad de ese
lugar, lo que nos permite afirmar la vitalidad de la cofradía
de la Soledad por la mucha devoción de que era objeto por los
habitantes de Trujillo.
[17]AHMT. Actas Capitulares
2 marzo de 1598. Esta decisión es algo habitual, pues se repite
en el cabildo celebrado el 22 de marzo de 1599.
[18]Sínodo Diocesana
del Obispado de Plasencia celebrada por el Ilustrimimo y Reverendíssimo
Señor Don Fr. Joseph Ximenez Samanigo, Obispo de Plasencia,
del Consejo de Sv Magestad, el Rey Nvestro Señor, y sv theologo
en la Real Junta de la Inmaculada Concepción de la Madre de
Dios &c. En la Civdad de Plasencia, los días XI, XII, XIII,
XIV y XV del mes de mayo de MDCLXXXVII. En Madrid en la Oficina de
Melchor Álvarez Año MDCLXXXXII. Título XIV. De
confraternitatibus. Constitución 1. "Que no se hagan
Cofradías nuevas, ni leyes para las antiguas sin licencia del
Prelado, y se anulan las hechas sin ella".
[19] Archivo Parroquial Santa
María la Mayor (Trujillo). Libro donde se anotan los hermanos
de luz de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad,
establecida en la Yglesia de San Francisco, 1847. Además
la cofradía obtuvo de Roma otras Bulas, fechadas el 2 de febrero
de 1567, 26 abril 1579, y 1 de julio de 1579. Las cuatro Bulas “por
disposición de los Sres Alcalde, Mayordomo y demás oficiales
de esta Santa Cofradía, se tradugeron las referidas cuatro
Bulas al castellano por el Reuerendísimo Padre Maestro Prior
Fray Francisco Gómez, del Conuento de la Encarnación
de esta Ciudad de Trujillo en este año de mil ochocientos ocho”.
[20]Archivo Parroquial Santa
María la Mayor. Libro donde se anotan los hermanos de luz
de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, establecida
en la Yglesia de San Francisco, 1847: “Esta Cofradía
se incorporó a la de Roma el año de mil quinientos ochenta
y ocho, siendo Papa Sisto Quinto”.
[21]En las ordenanzas que vamos
a analizar, se prohibía de forma expresa que cualquier hermano
profiera estos juramentos, siendo multados con dos maravedís
cada vez que lo hiciera: “Iten que ningún hermano
jure ningún juramto sino fuere con necesidad ante la justicia
siendo apremiado a ello, y quando algún hermano oyere jurar
algún juramento a otro hermano o a otra qualquier persona la
corrija y amoneste con charidad que no jure pues Dios nuestro Señor
se seruira de que anssi sean reprehendidos los que juraren”.
[22]RUBIO ROJAS, A.: Las
cofradías de la Vera Cruz en Extremadura. En Actas del
I Congreso Internacional de las cofradías de la Vera Cruz,
Sevilla 1995, p. 208.
[23]EVANGELIO DE SAN LUCAS,
Capítulo II, (43-50).
[24]LÁZARO DAMAS. S.:
El protagonismo de las Ordenes Religiosas en la difusión
de la Iconografía. En Semana Santa en la Provincia de
Jaén. Sevilla 1992, p.17.
[25] AHMT. PNT. Cristóbal
de Amarilla, Caja 19, 1589.
[26] SÁNCHEZ HERRERO,
J.: Las cofradías de Semana Santa durante la modernidad.
Siglos XV a XVIII. En Actas del Primer Congreso Nacional de Cofradías
de Semana Santa, Zamora 1987, p.47. La penitencia corporal como medio
de santificación aparece recogida en la sesión XIV de
25 de noviembre de 1551 sobre sacramento de la penitencia: “Conviene
a la divina clemencia que no se nos perdonen los pecados sin ningún
género de satisfacción .. Añádase a esto
que al padecer en satisfacción por nuestros pecados, nos hacemos
conformes a Cristo Jesús, que por ellos satisfizo...Deben,
pues, los sacerdotes del Señor, en cuanto su espíritu
y prudencia se lo sugiera, según la calidad de las culpas y
la posibilidad de los penitentes, imponer convenientes y saludables
penitencias”.
[27]El prólogo tiene
el siguiente tenor literal: "Como todas las cossas endereçadas
al seruicio de Dios Nuestro Señor, sean aquellas que se hazen
con fin de ensalcar su sancta fe chatholica y guardar sus mandamientos
y el remidio de los hierros que contra su diuina Majestad cometimos
los pecadores, es hazer algunas buenas obras, especialmente permanecientes
y exemplos de donde los sucesores tomen dechado para lleuar sançto
fundamento y para la Recreación de las ánimas q an de
parecer el día estremo del juicio ante el acatamto diuino,
donde nuestros maléficos serán castigados y las buenas
obras defensa y escalera para poder subir a gozar de la uida enterna,
puniéndolas y lleuandolas por delante ante la uera y eterna
justicia, y como sea una de las principales tener por defensora a
la Reina de los Ángeles, Madre de Dios, a la qual lleuándola
delante en todas las cossas que en este Peregrinage hazemos, y después
en el último día del destierro que en este ualle de
lágrimas estamos cumpliendo guiados por Ella, no aura cosa
que no tenga el fin perfecto para la dulcissima pretensión
de nuestra saluacion, y acordándonos de las angustias que tan
dolorosamente sintió en la Passión del Soberano hijo
de Dios su único hijo y el tránsito y soledad con que
se halló, no hallando su dulce consuelo Jesús nuestro
Redemptor que por nuestros pecados auia sido descoyuntado en el árbol
de la Cruz, y sea cossa tan acertada que la ofrezcamos con deuotos
coraçones nuestras oraciones, para que merezcamos no uayan
nuestras ánimas solas y si el consuelo de la penitencia y contrición
necesaria para poder subir a la uerdadera habitación, y ella
sea seruida acompañarlas y ser nuestra intercesora ante la
magestad diuina para que puestas las buenas obras en discuento de
nuestros pecados y su gloriosisima intercesión, merezcamos
alcançar el fin desseado, hordenamos para inmemorable memoria
la coffradía y hermandad de su congoxosa Soledad y Angustias
y del Sanctissimo Nombre de Jesús, que en ella ua incorporada
con las ordenanças sigte"
[28]TENA FERNÁNDEZ,
J.: Trujillo Histórico y Monumental, Salamanca 1988,
pp. 82-88.
[29]“Otrossi ordenamos
que los frayles que al presente son de la orden de Sancto Domingo
y fuere de aquí en adelante son y sean nuestros hermanos conforme
a la carta de hermandad que dello aya conffirmada y refrendada de
los padres prouinciales y generales de la orden de Sancto Domingo
y quando alguno de los dichos Religiosos muriere en esta cassa de
nuestra Señora de la Encarnación se a de enterrar esta
coffradia y arder cera como a hermano sin le hazer officio”.
[30]Por tanto estamos ante
un sistema de elección indirecta, pues no todos los cofrades
elegía a los nuevos oficiales, debido a que solo intervenían
en este proceso los salientes.
[31]“En la ciudad
de Trug en tres días del mes de febrero de mill y seiscientos
treinta años, aviendose juntado los alcaldes y oficiales de
Nuestra Sª de la Soledad y Angustias de Nuestra Señora
y Santo Nombre de Jesús para tratar y conferir las cosas tocantes
a el bien y utilidad desta sancta coffradia como acostumbran a saber
Andrés Rrosales Calderón, alcalde = Alonso de Uª
Roel y M Fernández Cabecudo, diputados, Juan Sánchez
Mercader, mayordomo del arca, Alonso Xil mayordomo de la cera, y Seuastian
Goncalez escriuano, oficiales que an sido el año pasado de
seiscientos ueinte y nueue = y Joan López de San Pedro, alcalde,
Seuastian Goncalez y Alº Xil mayordomo de la cera = y Mateo Sánchez,
scriuano, oficiales nueuamente eletos para este cargo de seiscientos
treinta = Unánimes y confformes y de un boto i parecer dixeron
que por quanto la experiencia a mostrados la gran necesidad que esta
santa coffradia tiene de acrecentar o hazer algunas ordenancas para
que mediante ellas y las demás que están fechas y adelante
se hizieren se más bien seruida y uaya en aumento y no uenga
en diminucion hordenaron y mandaron que tuuieren por bien que los
capítulos y hordenancas que están fechas y las que de
presente se hazen y adelante se hizieren su puedan crecer y menguar
cada y quando que a los officiales desta sancta cofradía pareciere
conuenir lo qual sea ualido con tanto que sea para honrra y seruicio
de Dios Nuestro Señor y umento desta sancta coffradia.”
[32]"Otrossi que el
hermano que fuere recebido de luz por otro nombre llaman de hacha
teniendo de cinqta mil mrs arriba a quien no se aya de echar officios
de limosna de su entrada ocho mill mrs y su heredero uaron cinquenta
reales y si fuere hembra seis ducados y si fuere trasuersal no pueda
heredar hembra en ninguna manera y el varón paque de su entrada
tres mill mrs y si el tal hermano que uviere de ser recebido tuuiere
de cien mil mrs de renta arriba pague catorce mill mrs de la limosna
de su entrada, y si fuere otra persona reciba por hermano de hacha
a quien se pueda echar officio y pueda seruir la dicha cofradía
dé de limosna de su entrada doze ducados y de su herencia pague
su hijo uaron tres ducados y si fuere hembra y el varón pague
quatro ducados y todo se remite a la prudencia de los officiales que
fueren y el scriuano asiente las entradas".
[33]"Otrosi Ordenamos
que por quanto aya insignias muy grandes que van en la dicha Procesión
que es de muy gran trabajo el lleuarlas como es el Sancto Sepulcro
y Xpo con la Cruz a cuestas y Xpo amarrado a la coluna y no se hallan
hermanos que comodamente las puedan lleuar por ser de mucho pesso,
ordenamos que se puedan rezebir hermanos deuotos que las lleuen todos
los día de su uida y la coffradia les entierre quando murieren
como a hermanos con la cera y en la forma que a los frayles de Sancto
domingo nuestros hermanos se les diga el día de su entierro
si fuere ora o sino el siguiente una misa de Requien Cantada con ministros
por su alma y pague la limosna della la coffradia de sus bienes y
los tales hermanos que assi se recibieren an de ser obligados a lleuar
las insignias que el nuestro alcalde les ordenare toda su uida y si
tuuieren impedimento dar persona que lo haga por ellos y sino lo hizieren
que la cofradía no tenga obligación desde el día
que faltaren a les acudir a nada". [34]En los XXXIII Coloquios
Históricos de Extremadura he presentado una comunicación
titulada “Conflicto entre las ideas racionalistas de la
Ilustración y las manifestaciones de religiosidad popular.
La suspensión de las cofradías de Trujillo a finales
del siglo XVIII” donde se reflejan cuales eran las propiedades
de la cofradía de la Soledad y sus rendimientos económicos
a finales del siglo XVIII: "Casas: dos casas en la calle
Nueva, 209 y 104 reales; otra al sitio de los Corrales, 77 reales;
en el Pozito, 99 reales; dos en el Campillo por 121 y 66 reales. Cercas:
al sitio de la Carbonera, 75 reales; otra en la Magdalena, 27 reales;
en el Llano de Ramiro, 30 reales; la contigua a la ermita de la Magdalena
nada producía , pues era cedida de forma gratuita a la santera
de su esquilmo. Censos: el que pagaba don Isidro Parejo, 55 reales
y 2 maravedís; don Antonio Barroso, 6 reales; don José
Pizarro 60 reales; el abonado por don José Pozo 9 reales y
30 maravedís; don Cristóbal Salazar 55 reales y 27 maravedís;
Narciso Casco 6 reales y 20 maravedís. Suerte de tierra: la
que dicen de la Tripa, 155 reales. Mandas pías: por la de doña
Ana de Zúñiga se cobraba 33 reales 27 maravedís".
[35] Al final de la presente
comunicación se puede consultar el inventario de bienes de
la cofradía de la Soledad de Trujillo.
[36] “Y asimismo
hauiendo reconocido q en la comida que se da el día de las
quentas se gasta con exceso y que no luce, antes uien es causa de
mormuracines y de que los que tienen deboción de dar a las
demandas que entre año se iden, se les quita por parecerles
se convierte en la comida que el mayordomo dé el dicho día
de las quentas. Y que los gastos son grandes el prezio de la zera
muy seruido los hermanos todos con la esterilidad de los tiempos y
caueza de mantenimiento muy poures, y que en esto se nezesita de poner
remedio para que se conserue esta hermandad con el buen zelo y deuocion
que todos tienen = Aquerdan confieren y se conforman en que de oy
en adelante para siempre jamás no se gaste en comida ni el
mayordomo la de y para el día de sus quentas auise desde las
dos de la tarde en adelante y no por la mañana y para que tenga
algún refresco en el tiempo que se ajustan por ser más
de quatro oras la de esta ocupación, se le señala zien
Rs que a de gastar en dicho día de quentas y no otra cosa más
que lo esto alcanzase y si por su deboción quiere gastar menos
ara limosna de ello asta cofradía sin que se entienda que el
dicho mayordomo aya de thener más obligación que la
de el gasto de los dichos cien reales, pues lo que en esto se dejan
de gastar se sirua para conservar la prozesion del Niño Jhs”
[37]“Otrosi que dentro
de ocho días si fuere pusible o quinze a lo más largo
se junten los officiales assi los que an seruido el año antes
como los nombrados para el año adelante a dar quentas y se
las den a los officiales nueuamente nombrados y ellos la reziban y
tomen de los gastos y aprouechamientos que a tenido la coffradia en
todo su año por cargo y descargo y en la mejor forma que fuere
pusible por ante el nuestro scriuando en casa de uno de los mayordomos
y si la cofradía alcancare por algunos marauedis al mayordomo
los pague luego de contado y si el mayordomo alcancare a la cofradía
se le pague luego en la renta de Nauidad q tiene la cofradía
que anda esta paga recogida para más comodidad de los officiales
y el mayordomo que entrare le haga siguro dello y el nuestro alcalde
apremie a los dichos mayordomos a que cumplan lo susodicho y las qtas
se hagan con pago y no en otra manera y las firme todos los officiales
juntos y el nuestro scriuano”.
[38]“el día
de año nueuo ques el que se celebra la fiesta del nombre de
Jesús y aya jubileo plenísimo, queste día para
de aquí adelante para siempre jamás se haga junta uayan
conffesados y comulgados a asistir a la dicha fiesta sin que ninguno
falte desde las bísperas de la tarde antes”.
[39]“Primeramente
son obligados todos los hermanos del sanctissimo Nombre de Jesús
acudir Bíspera y día de año nueuo de cada año
confessados y comulgados a la fiesta del Sanctissimo nombre de Jhs
que se celebra en la yglesia de nuestra Señora de la Encarnación,
donde ay jubileo plenísimo, y sea de arder cera a las Bísperas
y misa mayor y procesión el dicho día”.
[40]Archivo Parroquial de San
Martín de Trujillo. Libro donde se anotan los hermanos
de luz, de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad,
establecida e la Yglesia de San Francisco, 1847. El arraigo de
los sermones citados y del Descendimiento en Trujillo era tal, que
a pesar de los problemas que soportó la cofradía durante
el primer tercio del siglo XIX, cuando se reorganizó en 1847
con unos nuevos estatutos, en su artículo 2º se refería
a estas funciones: “Costear las funciones que se practican
en el Viernes de la Semana Santa, cuales son el Sermón de las
Siete Palabras, Descendimiento y Soledad”.
[41]LÁZARO DAMAS, S:
El protagonismo de las órdenes religiosas en la difusión
de la iconografía. En Semana Santa en la provincia de
Jaén", Sevilla 1992, p. 14. En Trento se asignó
a las imágenes religiosas dos funciones básicas. La
primera sería pedagógica, por su carácter narrativo
y didáctico, pues era el método idóneo para la
enseñanza de los misterios y verdades de la fe, a un población
analfabeta e inculta. A esta, se añadiría su fin esencial,
que es el adoctrinamiento y la ejemplaridad que debe llevar al católico
a la práctica de las virtudes cristianas, la adoración
y amor a Dios.
[42]Gracias a don José
María Pérez de Herrasti y Narváez la imagen que
participaba en el Descendimiento ha sido restaurada en el primer semestre
del 2004, por la empresa Atrium-CRBC SL bajo la dirección de
José Morillo García, y hoy se puede contemplar en la
iglesia de Santa María la Mayor.
[43] CANTERO MUÑOZ,
A.: Una tradición en auge: la participación de las
figuras bíblicas en los desfiles procesionales. En Motril
Cofrade 2003, p. 43-51. También se puede consultar en internet
www.juanvalera.org.
[44] "Otrossi que
ninguno de los dichos nuestors hermanos, assi de diciplina como de
luz, falte a la dicha Procesión yendo en la forma que dicha
es, sino es que tenga impedimiento bastante a satisfacción
de nuestro alcalde y officiales, sopena de quatro libras de cera,
y encargamos al dicho nuestro alcalde y diputados no le ayan por escusado
sin cédula de médico o impedimento forzoso, y examniando
con cuidado si es impedimento o malicia".
[45]"Otrossi Ordenamos
que todos los hermanos assi de diciplina como de luz como los del
Sepulcro quando uayan a la Congregación para hacer la Procesión
uayan conffesados y comulgados y que si entre algunos de los hermanos
ouiere diferencias o odios o enemistades el nuestro alcalde con los
diputados aquella noche o antes si fuere posible los ponga en paz
y haga amigos sopena de seis libras de zera y qualquiera hermano que
supiere de la tal enemistad tenga obligación a dar noticia
dello para que se hagan las amistades"
[46]El inventario de la cofradía
de la Soledad incluye “seys túnicas blancas con cinco
capillos” y “beynte y tres túnicas negras
con ute capillos”.
[47]SEBASTIÁN, S.: Contrarreforma
y Barroco. Madrid 1981, p. 331. Como señala Santiago Sebastián,
ante la imposibilidad de ir a Tierra Santa, en la Edad Media se crean
los primeros Calvarios con las estaciones del Vía Crucis, y
se impone la idea de un peregrinaje de sustitución. Como primer
precedente de este tipo de reproducciones del Gólgota está
el realizado en el Monte Valeriano, sito en las inmediaciones de Paris,
realizado a instancias de Humberto Charpentier en 1663, cuando fundó
una comunidad de sacerdotes dedicados al culto al Calvario.
[48]SÁNCHEZ HERRERO,
J.: Las cofradías de Semana Santa durante la modernidad.
Siglos XV al XVIII. En Actas del I Congreso Nacional de Cofradías
de Semana Santa. Zamora 1987, pp. 54-62.
[49]Al final de esta comunicación
aparece el inventario de bienes de la cofradía, que incluye
una relación detallada de los referidos ornamentos.
[50] “y si fuere
menester que algunos de los nuestros hermanos de luz se mude del lugar
que lleuare en la processsion a otro y se lo ordenare el alcalde lo
haga luego, y assimismo si fuere menester dar ayuda a los que lleuan
algunas insignias lo hagan ni más ni menos sopena de dos libras
de cera por la primera vez y si fuere rebelde la pueda condenar el
nuestro alcalde con acuerdo de los diputados hasta en media aroua
de zera”
[51]RUMEU DE ARMAS, A.: Historia
de la Previsión Social en España. Madrid 1944.
[52]RIBADENEYRA, P.: Todos
los Santos-Las Ánimas, Barcelona 1790: “las
obras con que podemos socorrer a las almas son de una de tres maneras:
la primera y más principal, es el Santo Sacrificio de la Misa;
la segunda es la Oración; la tercera, todas las obras penales
con que se satisface; como son la limosna, los ayunos, penitencias,
peregrinaciones y cosas semejantes”.
[53]"en la misa cantada
de cuerpo presente que dixeren por el tal difunto hermano arda toda
la zera, y sí le enterraren de sobre tarde lleue la zera luego
el día siguiente por la mañana para que arda a la misma
y las insignias dichas, y sí por el tal hermano o hermana diffuntos
se dixere officio entero de nueue leciones, pague quinientos mrs porque
arda la cera a todo el officio, y sino se allanaren a pagarlos se
mate la zer después de dichas las tres leciones primeras hasta
la missa".
[54] “Yten que aya
un arca con dos llaues a modo de cepo onde se echen las limosnas que
sobraren de las missas y las demás que algunos deuotos hizieren
entre año y tenga dos llaues la una tenga el nuestro alcalde
y otra el mayordomo y esta arca se abra una vez en el año y
lo que ouiere juntado en ella se dé de limosna a biudas pobres
o pobres hermanos de la Soledad, si los ouuiere a disposición
de nuestro alcalde y del Pe Prior de la dicha yglesia”
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